RETINA | Los vikingos en Washington

Freddy Fernández

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Estados Unidos evidencia un sistema roto. No es que le esté pasando a ellos. Le está pasando al mundo, aunque no todos vean entrar a un idiota sin camisa, vestido como los vikingos de Disney y dispuesto a conservar a otro idiota en la presidencia.

El modelo de democracias en las que siempre pueden ganar sólo quienes tengan más dinero, es cada día más obsceno y más lejano a las aspiraciones de los votantes de todos los países.

Si bien los discursos electorales de la derecha parecen siempre ser de izquierda, la ejecución de los gobiernos muestra una sumisión grosera ante el poder de las corporaciones.

Ya casi nadie recuerda que Trump accedió a la presidencia de Estados Unidos cabalgando un sentimiento antisistema que conjugó aspiraciones legítimas de desempleados y trabajadores, pero también nociones xenofóbicas, supremacistas y racistas.

La posibilidad de tal discurso nace del malestar de los pueblos que han visto deteriorarse sus condiciones de vida mientras que, a la par, se enriquecen unas corporaciones que poco tienen que ver con los intereses colectivos de los países donde surgieron.

Si observamos que hoy se promociona poco idea de la globalización, aunque se siga utilizando como un concepto de análisis, ello se debe a que sus resultados inmediatos han sido el debilitamiento de los poderes de los Estados, transferidos a unas pocas corporaciones que no están sometidas a ningún control público y, mucho menos, a controles democráticos. El mundo no se ha hecho más libre, el poder está siendo privatizado.

Tal es el poder de las corporaciones que censuran a Trump, presidente en funciones del país más poderoso del mundo.

Se equivoca quien asuma que la victoria de Biden es una victoria del sistema político de Estados Unidos. Ese sistema ha perdido la razón. A pesar del desempeño demencial de Trump, los demócratas sufrieron mucho para acercarse al triunfo, muy ayudados por la irresponsabilidad con que el gobierno asumió el reto de la pandemia por el coronavirus.

Lo que ha ocurrido en el Capitolio de Estados Unidos es lo que está ocurriendo al sistema en todo el planeta. El modelo de democracia impuesto se tambalea frente a las exigencias de los pueblos; y la derecha, que ve amenazado su poder, grita “libertad” y “democracia” como máscara para desconocer resultados electorales y para actuar de manera violenta.

Freddy Fernández | @filoyborde