AL DERECHO Y AL REVÉS | ¿Vamos hacia el bipartidismo?

Domingo Alberto Rangel

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A finales de 2019 se observaban los efectos de las sanciones contra PDVSA pero también las consecuencias de dos décadas signadas por peleas con la clase empresarial productiva… grupo que en un país como el nuestro… donde tantas fortunas se han levantado a la sombra de gobiernos permisivos que convierten a sus favoritos en elementos prósperos pero poco productivos… en realidad es poca.

Entonces el gobierno previendo la inmensa merma no solo en la producción de bienes nacionales sino en el tamaño de la chequera petrolera… con la que se compra lo que el país no produce… liberó la importación y exportación de mercancías necesarias para producir alimentos o reparar maquinarias.

Aunque esa medida no es socialista sino más bien liberal… era lógico actuar en esa dirección porque la alternativa era dejar que el país sufriera una hambruna como las que se ven en los reportajes africanos… donde helicópteros de la ONU lanzan raciones que permiten vivir un día más a seres esqueléticos y desesperanzados.

Como el facilismo petrolero adiestró a muchos políticos para protestar la falta de lluvias en tiempos de secano… y las inundaciones en invierno…desde la alianza del gobierno se escucharon rezongos… mientras en la oposición… no hubo alguien que apoyara.

Aquellas medidas fueron el inicio de un mini sacudón que llevó a que comunistas y pepetos quedaran fuera del Polo gubernamental.

También fue la piedra fundacional de nuevas fortunas… hechas a fuerza de ingenio… y que al comenzar a producir alimentos y bienes intermedios… evitaron una hambruna generalizada.

Eso es historia y solo los más obnubilados discreparán: Pero hay más.

Por ejemplo que aquella decisión en el sentido de permitir importar y exportar con menores trabas… iba a producir nuevos ricos ligados más a su trabajo… que a la permisividad de algún padrino.

Y ante la elección de diputados era obvio que esos nuevos ricos apoyarían candidatos a diputado… nada nuevo en nuestro país… o en el mundo.

Pero he aquí que sin que lo notaran quienes desde los medios acaparan el oficio de analista que es como llaman ahora a los clarividentes de épocas remotas… un gran cambio se produjo y en la elección de diputados quedaron fuera los partidos de maletín… por falta de apoyo en la clase productiva.

Hasta el pasado 6D siempre hubo dispersión del voto… en ambos lados de la polarización.

Pero el 6D produjo un reacomodo que recuerda al bipartidismo de la democracia Puntofijista.

Nuevamente recalco que eso no es nuevo porque donde la economía genera nuevos ricos al cabo del tiempo en el campo político solo quedan en pie dos opciones: Demócratas y Republicanos en USA… Güelfos y Gibelinos en el siglo XII.

Aquí está claro que uno de los contendores es el gobierno… la incógnita es quien será el otro… cómo sucedió a la caída de Pérez Jiménez donde un polo era AD pero nadie imaginaría que el otro iba a ser Copei… partido que llegaba último.

En este nuevo bipartidismo que se vislumbra y que solo podría obstaculizarlo míster Biden porque cualquier normalización queda supeditada a los melindres del norte… ese “otro” podría ser AD a pesar de tener dos líderes enfrentados… pero eso se puede resolver y el viejo partido que fue revolucionario en sus iniciosterminaría un largo periplo alineado al conservaturismo.

Hay sin embargo otras posibilidades porque AD carece de mensaje más allá de las añoranzas del pasado… y es el pastor Bertucci quien logró vínculos con el vice de Trump… y hace lobby con Biden… amén del apoyo económico desde USA y del Brasil de Bolsonaro.

Sería Bertucci otra opción frente al socialismo del gobierno… solo que ni él ni Bernabé en realidad son alternativas en ese sentido.

Y así puede colarse una tercera opción popular… libre mercadista… y nacionalista incapaz de escuchar los cantos infernales de quienes llaman a que invadan nuestro territorio: ¡Es una opción difícil porque amerita mucho trabajo… pero es posible!

Única condiciónevitar llenarse de tanto bate quebrado que llama “a la unidad” como salvavidas para sus intereses.

Domingo Alberto Rangel