PARABIÉN | Predicar predicciones (I)

Rubén Wisotzki

0

1.

Atrapados ‘pandémicamente’, ya sea en la modalidad de encierro forzado o, en su expresión más volátil, encierro voluntario, nos dispusimos a buscar qué pensaban los que pensaban (y muchos de ellos piensan, porque aún están vivos), cuando ya se aproximaba este siglo para que fuera (in)vivido por nosotros.

Como se intuirá dimos con muchos títulos en el mercado del libro usado o viejo, también llamado de segunda mano (¿no debería ser de segundo ojo, o vista, ya que se trata de una lectura ya realizada?), que abordaban este tema, un poco antes del año 2000.

El panorama editorial, obviamente, mostró en esa idea toda su fuerza: desde los títulos apocalípticos, pasando por los que entregan sus mejores energías a la construcción de un nuevo espíritu, hasta los más “hipotéticos prometedores” de un mañana galáctico, entre otras propuestas, muchas de ellas merecedores de respeto y consideración.

Pero como se trata de elegir para un espacio determinado nos quedamos con el de mayor atractivo según los preciados criterios que otorga la mayor de las subjetividades. O sea, la opinión de uno. Se titula el libro en cuestión “Predicciones: 31 grandes figuras pronostican el futuro”, y son entrevistados filósofos, científicos, pedagogos, investigadores de todas las ramas del saber, como Noam Chomsky, Daniel Dennett, Slavoj Zizek, Fernando Savater, Umberto Eco, J. K. Galbraith, Susan Greenfield, Paul Nurse, Steven Pinker, Peter Singer, Steven Weinberg, Elaine Showalter, y otras voces merecedoras de atención tanto en círculos académicos como mediáticos.

2.

Sí, claro, lo primero que nos llama la atención es que para ese entonces, –el para este entonces, el actual, el presente, creemos, podría matizarse con sólidos argumentos–, ninguna personalidad de la América de la Patria Grande fue convocada para exponer su mirada, su cálculo, su especulación, su idea, su “predicción”. De esas aguas del discurso eurocéntrico viene nuestro nadar a contra corriente.

Lo segundo, y en un orden que no es indicativo de jerarquización o importancia, que cada quien aplique las suyas, hay indicio alguno, digamos confiable, seguro u optimista, que se pondrá fin a las principales enfermedades causantes de mortalidad como las cardiopatías, los accidentes cerebro vasculares y el cáncer.

Lo tercero es que ninguno de los entrevistados, esas mentes brillantes, porque aquí nadie duda de esos brillos, vislumbra, ya no como resultado de sus estudios y observaciones, sino que ni siquiera como protagonista de su peor pesadilla, que un virus, una pandemia, como la presente, resulte un problema mundial de esta magnitud. Porque una cosa es hablar de lo que puede pasarte desde una mirada de 5 o 10 años de añejo (que es como ver por el retrovisor y apreciar que viene a millón una moto, y otra muy distinta hacerlo hace 20 o 25 años, más aún en un proceso de globalización tan marcado como el del último decenio).

3.

En una segunda y última entrega detallaremos qué dicen, o qué decían, estos “sabios” o sabios, con comillas o sin ellas, de esta modernidad inacabada que ya transitamos con más penas que glorias. Pero para que sirva como introducción a la lectura realizada, y para que se vea que hasta los momentos no hay tanta aplicación de neuronas perdidas, destacaremos la entrevista realizada a Elaine Showalter, una profesora estadounidense de la Universidad de Princenton y que, según afirma el editor Siam Griffiths, es una “afamada crítica literaria feminista”.

No sabemos la importancia, o la influencia, o el aporte, de esta mujer en esa justa y necesaria lucha reivindicativa. Acuñadora del término “ginecrítica” (“que comienza allí donde nos liberamos de los absolutismos de la historia literaria masculina, renunciamos a encajar a las mujeres en la tradición masculina y centramos la atención en el mundo de la cultura femenina”), Showalter. en su momento. no ha sido vista con mucho aprecio entre sus pares de Europa. Fue acusada de materialista y pragmática y, además, carente de rigurosidad teórica.

Ciudadana de un país que confronta desde hace mucho, pero mucho tiempo, grandes conflictos sociales, entre ellos la violencia, discriminación, y maltrato de todo tipo y naturaleza hacia la mujer, esta investigadora rechazada de muchas universidades de su país porque sencillamente no contrataban académicas, hace un poco de más de 20 años predijo que, además de avances serios en la batalla contra el cáncer de mama, la lucha por el aborto iba a dar sus frutos. Si tomamos como ejemplo el caso reciente de Argentina, sus cálculos no están errados.

Pero, además, Showalter ha emprendido sus inquietudes contra la depresión, enfermedad que ella mismo padeció en el pasado. Dice, y también en muchos sentidos acierta: “El siglo XXI traerá también nuevas paranoias, nuevas histerias, nuevas teorías conspirativas y nuevas enfermedades imaginarias; y si la historia ha de servir de guía, las mayores víctimas de estos males serán las mujeres”.

Y, más abajo, un anhelo general, que no amerita mayor desarrollo o comentario: “Me gustaría asistir al triunfo de la razón…”. Que así sea, para bien.

Rubén Wisotzki