AFROURBE | Génesis de Herencia en la Ciudad Universitaria de Caracas (II)

Mónica Mancera-Pérez

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El sonido Herencia ha recorrido cada rincón de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la Humanidad. La primera generación de la agrupación, Moreno, Laguna, Tábata y López, no contaba con una sede que acogiera el tambor afrovenezolano. Herencia se desenvuelve no en cualquier ciudad, sino en la del aprendizaje que Carlos Raúl Villanueva delineó para que la luz de cada ser humano brillara en cada rincón, pasillo, jardín, espacios abiertos para que el espíritu de cada cual fuera acogido en su ideado espacio interior, porque éste vive “únicamente bajo los efectos de la luz, que le da a su propia atmósfera su ordenamiento, hace que viva y exista” [1].

Esa luz de la que habla Villanueva para que el “espacio se realice y nos impresione”, es la misma que se manifiesta desde el tambor afrovenezolano a partir de los procesos que se dan de forma simultánea en Armando Moreno como son la didáctica y la creación que se palpan con las sonoridades propuestas hoy desde Herencia: el Patarrumba (Patanemo con tumbao), el Funk’ata (Funk con sangueo de la Bahía de Cata), el Ocumarengue (Merengue apamichao con golpe de Ocumare de la Costa) y el Tambolero (Patarrumba a tiempo de bolero). No es casual la analogía que realiza el maestro Villanueva al decir:

“El espacio se conoce porque algo se mueve. El arquitecto para expresarse dispone de ciertas formas, como el escritor de frases. Los músicos utilizan ciertas leyes para componer, ordenar, utilizar ritmos para crear melodías y sinfonías: el arquitecto para actuar dispone de leyes muy parecidas. Las emociones que producen los sonidos en nuestra mente son, en efecto, muy parecidas a las logradas por los arquitectos con líneas, luz, colores y volúmenes”. [2]

Con estas imágenes, nos atrevemos a decir que Herencia estaba destinada a nacer en la Ciudad Universitaria de Caracas. Cada paso por esta ciudad de la enseñanza-aprendizaje inspira, con sus esculturas motiva a construir, nos señala el camino creador, tal es el caso de El Amphion de Henri Laurens (ubicada en lo que el arquitecto denominó Centro Comunal de la Ciudad Universitaria, hoy Plaza Cubierta) que con sus 4,40 metros; para Villanueva “era una síntesis de la música y de la arquitectura”, pues parte de la cosmogonía griega, el mito del Amphion “relataba que a los acentos melodiosos de una lira, los muros de la Ciudad de Tebas se elevaban solos en el espacio y que las piedras ellas mismas se colocaban como mágicamente unas encima de otras” [3]. Así ha sucedido desde el primer repicar de Herencia: una construcción desde la investigación, formación, extensión, expansión en las comunidades y creación en luz permanente.

Continuará… esta celebración de los 22 años de nuestra Herencia.

AfroUrbe| Génesis de Herencia en la ciudad de la enseñanza-aprendizaje (I)

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor

[1] Carlos Raúl Villanueva, [2002 (1963)], “Tendencias actuales de la arquitectura”, en Ciudad Universitaria de Caracas. Patrimonio Mundial, Caracas, Unesco, UCV, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, p. 21.
[2] Ídem, p. 17.
[3] Glenda González (29 de agosto de 2014), La UCV y sus símbolos: El Amphion, disponible en http://ucvnoticias.ucv.ve/?p=30291, consultado el 24 de febrero de 2015.