SOMOS LO QUE SOMOS | El Esequibo siempre será venezolano

Luis Zárraga

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Días de clarinada nacionalista, y sin querer ser más papistas que el Papa lo afirmamos porque así lo sentimos, cuando se trata de defender nuestro territorio. Es el caso que nos ocupa, el territorio Esequibo y el cual defendemos a pesar de los groseros actos injerencistas adelantados por factores internacionales con Estados Unidos (EEUU) a la cabeza, al revisar los señalamientos del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental del Gobierno Norteamericano, Michael Kozak, quien apoya la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) admitiendo su jurisdicción en el legítimo reclamo que mantiene nuestro país, y lo cual ha sido desechado contundentemente por nuestra gloriosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Horas antes, el Gobierno nacional había alertado sobre la presencia en cercanías del Esequibo de un buque de guerra norteamericano, en ejercicios con factores de Guyana, lo que fue rechazado de inmediato.

Allí, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López expresó que denunciamos ante la comunidad internacional que la presencia del jefe del Comando Sur de EEUU, así como la aproximación de buques militares estadounidenses y la ejecución de maniobras marítimas conjuntas con la República Cooperativa de Guyana, en un área cercana a aguas jurisdiccionales de Venezuela, se constituyen en una nefasta provocación que atenta contra la paz y la seguridad regional. Bien es conocida la actitud belicista que este funcionario militar ha sostenido permanentemente hacia Venezuela, en su campaña sistemática de agresión.

La FANB ratifica categóricamente que el Esequibo, con base en documentos y registros históricos, siempre ha sido considerado parte del territorio nacional; un hecho indiscutible en el que coincide toda la sociedad venezolana, la cual no tolera la pretensión de desconocer los términos del Acuerdo de Ginebra de 1966, que propone una solución pacífica, práctica y satisfactoria aceptada por ambas partes. Ahora intentan remontarnos al anacrónico y fraudulento Laudo Arbitral de París de 1899.

“Respaldamos con vehemencia los esfuerzos que adelanta el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela ciudadano Nicolás Maduro Moros, al mantener la decisión de considerar inalterable la postura histórica sobre esta controversia, en pro de satisfacer los sagrados intereses del pueblo venezolano, garantizando en cualquier circunstancia la defensa de la soberanía e independencia de la nación”.

La paz y la seguridad nacional se ven bajo la égida imperial y por ello reivindicamos el comunicado de la FANB sobre esta pretendida acción amenazante.

Las líneas del componente castrense rechazan rotundamente los señalamientos del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental del Gobierno estadounidense, vocero de la agónica y desesperada administración de Donald Trump, apoyando la decisión de la CIJ, mediante la cual este organismo admite su jurisdicción en el legítimo reclamo que mantiene nuestro país por el territorio Esequibo. Tales afirmaciones representan otro grosero acto injerencista; sin duda alguna, son los mecanismos soterrados de intervención del estado profundo del imperio norteamericano, encarnados en las transnacionales del lobby petrolero y sus oscuros intereses, en perjuicio del derecho de los venezolanos a exigir la reivindicación de lo que, sin ambages, fue un despojo del viejo colonialismo.

La FANB reitera la decisión de mantener inalterable la postura histórica sobre esta controversia, en pro de satisfacer los sagrados intereses del pueblo venezolano, garantizando en cualquier circunstancia la defensa de la soberanía e independencia de la nación, por lo que ha ordenado incrementar la presencia activa de unidades militares mediante el patrullaje permanente en todos los espacios de la fachada atlántica.

Por todo lo antes expuesto, afirmamos nosotros desde esta página de opinión, que hoy, mañana y siempre el Esequibo es venezolano y el sol por allí es que sale, para quienes nos ataquen , y quieran adueñarse de nuestras riquezas naturales y petroleras allí asentadas.

Luis Zárraga