Votos y quesos

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Aquel guapachoso alcalde oriental, apenas reventó el año, pegó el grito de carnaval. Pero no solo allá se sale de un sarao para entrar en el siguiente, que viene pegado. Hay otros ágapes, aquellos que los poetas adecos bautizaron sublimados “la fiesta de la democracia”, es decir, los “sagrados comicios”.  Ya elegimos a la Asamblea Nacional y el país está listo para entrarle a la elección de  gobernadores.  Al resolver este escollo, les entramos a las alcaldías. Una escuálida contemporánea le decía a otra más contemporánea en el bodegón: “Leopoldo alquiló una residencia en España por 12 mil euros mensuales; así es fácil ser abstencionista”. La otra la atajó: “no te preocupes, tenemos oposiciones de sobra, se ve bien ese roquefort”.

Earle Herrera