Caracas Ciudad Caribe | El primer acueducto caraqueño: el plano de Pimentel (II)

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Un ducto abovedado, que seguía, posiblemente, la orientación de la extinta quebrada Catuchecuao bajaría en sentido sur a lo largo de lo que hoy sería la calle de las esquinas de Veroes, Torre y Gradillas, pasando entre las actuales Iglesia Catedral y la Plaza Bolívar. En este punto se desprendía un nuevo ramal que cruzaría en diagonal hacia la ubicación del antiguo convento de San Jacinto, en tanto que el ducto principal continuaba en dirección sur hacia la actual esquina de Camejo. Este dato confirmaría el diseño en diagonal de la red de ductos que, a partir del siglo XVII, servía directamente el agua del Catuche al espacio ocupado por las casas de los mantuanos y las principales iglesias y conventos de Caracas.

Para la construcción de aquel acueducto era imperativo establecer un diseño urbano con calles rectas por donde debían bajar los ductos que traían el agua, así como diseñar un sistema de aducciones secundarias que llevarían el agua a los solares y a las pilas públicas. Tal como expusimos anteriormente, un sistema de acueducto como el nombrado no hubiese podido ser instalado en una ciudad con la anárquica estructura urbana y la vialidad precaria que poseía Caracas hasta mediados del siglo XVI.

Como se puede inferir de la lectura de las actas del Cabildo de Caracas, los integrantes de dicho cuerpo no tenían, inicialmente, una visión orgánica del crecimiento de la ciudad. El otorgamiento de solares al sur del enclave original del antiguo campamento de Losada sin disponer, como parece, de un plano ordenador del territorio, habría sido caótico: no existió una nomenclatura urbana definida hasta finales del siglo XVII; no se mencionan calles, sino que se hace referencia a topónimos: al lado del solar de tal persona, sobre la vega del río o de la quebrada cual. Es solamente a mediados del siglo XVII, al hacerse imperativa la construcción de un acueducto, cuando creemos se comienza a poner en vigencia la propuesta urbana de Pimentel del año 1578, rectificando los hitos y ejes viales que se habían establecido de manera no planificada.

Resumiendo lo anterior tendríamos que, para finales del siglo XVII, ya se habrían establecido los tres principales ejes viales norte-sur: el primero, al oeste, que bajaba desde la actual esquina de Altagracia y finalizaba en San Pablo; el segundo, al este, que bajaba desde la actual esquina de Veroes hasta la de Camejo. En el medio de ambos, otro, el tercer eje vial, que bajaba desde la actual Santa Capilla hasta San Francisco y Pajaritos, el cual podría corresponder con la famosa “calle del medio” o “camino real” que se menciona en diversas ocasiones en las Actas del Cabildo de Caracas. Es a partir de estas referencias topográficas que es posible implementar el plan o propuesta de Pimentel. Es desde este momento cuando se inicia una nueva fase del proceso de fundación de la ciudad, cuando podemos ver que se abre paso a lo que ya, con propiedad, podemos llamar la Ciudad de Santiago de León de Caracas.

Como lo muestran las excavaciones de Vargas Arenas (1994), en el Teatro Ayacucho, y las de Sanoja en la Escuela Lamas y el Palacio de las Academias (Sanoja et al. 1998, Sanoja y Vargas Arenas 1994, 2002; Bencomo 1993), los ductos secundarios deben haber salido en diagonal del conducto de mampostería que bajaba desde la Caja de Agua y terminaba al parecer en la actual esquina de El Chorro. Los ductos secundarios bajaban a lo largo de los ejes viales ya mencionados, distribuyendo el agua mediante ramales terciarios que partían en diagonal y entraban a los solares o casas principales. Allí se redistribuía el agua mediante una red de ductos de menor calibre, que se cruzaban en forma de “Y”.

Según nuestra interpretación de los datos arqueológicos e históricos documentales no habría sido, pues, sino hacia mediados del siglo XVII cuando fue posible llevar a cabo los trabajos de acondicionamiento necesarios para poner en práctica la propuesta de Pimentel, a los fines de nivelar pendientes, rellenar las zanjas y los cauces de antiguas quebradas, facilitando el trazado de las calles en ángulo recto y la construcción de edificios más sólidos en las nuevas parcelas ya niveladas en el casco histórico de la ciudad. Se consolidó de esta manera la traza urbana que exhibe actualmente el casco histórico de la ciudad de Caracas, segunda fase de la evolución urbana caraqueña, pasando a ser el antiguo campamento de Losada parte de la manzana ubicada al norte de la nueva Plaza Mayor.

Como ya apuntamos, podríamos considerar que fue ésta la primera gran intervención urbana caraqueña. Es evidente, como hemos visto, que dicha intervención estuvo motivada por la construcción del acueducto, alimentado ahora directamente por las aguas del río Catuche. Su efluente, la antigua quebrada o río Catuchecuao, que había surtido de agua a Caracas desde el siglo XVI, desaparece de la geografía caraqueña hacia mediados del siglo XVII.

Como se desprende de las investigaciones de la arquitecta y arqueóloga Virginia Vivas en la Casa Amarilla, la red de ductos continuó en uso hasta 1873, cuando Guzmán Blanco ordenó construir el acueducto que tomaba las aguas del río Macarao y las llevaba hacia una antigua caja de agua localizada en lo alto del Cerro El Calvario, hoy conocido como el hermoso parque Ezequiel Zamora.

Caracas, hoy servida por un moderno y complejo sistema metropolitano de aguas (Hidrocapital, Sistemas Tuy I, II y III y numerosos y grandes estanques), no se acuerda de los humildes acueductos que hicieron posible la vida humana en la vieja ciudad. 

Mario Sanoja Obediente / Iraida Vargas
Cronistas de Caracas