Trump no era bruto 

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Sin ser un Roosevelt, fue un empresario exitoso y su fulgurante carrera política la coronó con la presidencia de EEUU. No es cualquier cosa. Pero agarró esa juntica con la oposición venezolana y ahí empezó su karma. Desde entonces, cayó en un slump profundo y no veía una. Al igual que los escuálidos ribereños del Guaire o los que retozan en Madrid, Bogotá y Miami, iba de error en error. Esa cepa se pega. Durante el sabotaje petrolero, Carlos Ortega patentó una frase sin resquicio: “vamos a meternos a brutos a ver si nos entendemos”. Pareciera que Trump compró ese aserto antropológico. Después vino Bolton y le metió a Guaidó por los ojos. Allí selló su suerte. Cuando se dio cuenta de la pavosidad escuálida, ya el Capitolio se le venía encima. Hoy está a punto de convertirse en reo de la justicia.

Earle Herrera