Convivir para vivir | “Enamoro y alegro a Caracas a través de la música”

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Presentamos a nuestro entrevistado de la semana: Sergio Méndez. Un amante del saxofón, quien lo aprendió de forma autodidacta, hace más de 40 años. Con su testimonio de perseverancia y enfrentar la más cruel de las adversidades, es un digno ejemplo de superación y transformación para la sociedad. Nació en la población de Panaquire (Barlovento, Edo. Miranda), el 24 de febrero de 1945 y con orgullo confiesa tener sus 76 años –a decir verdad, no parece tenerlos-. Siendo muy niño, le tocó vivir la pobreza extrema. Tuvo muchas carencias en su hogar. Por enfrentar la miseria que vivía, le tocó cometer actos delictivos, e incluso, cayó en las drogas. La cárcel le permitió a reencontrarse consigo mismo y conocer la dura realidad de los privados de libertad. Sin embargo, a Sergio “nunca le faltaron sus Ángeles de la Guarda” que lo ayudaron a ser un hombre de bien.

De la oscuridad a la luz: un cambio trascendental

El fenómeno musical de Sergio Méndez, viene de una necesidad de sobrevivencia. Nos relata: “Venía de un mundo oscuro como la cárcel. Viví de cerca la violación de los derechos humanos de los privados de libertad, la burocracia y la negligencia con los retardos procesales, etc.

Nos organizamos como un movimiento revolucionario dentro de la cárcel, para hacernos oír y sentir, denunciando los atropellos que vivíamos. No podíamos convivir con criminales o monstruos, frente a quienes cometían delitos por robo o droga (…) Luego de superar todos estos conflictos, saqué mis estudios y me interesé por la cultura. Crecí en el mundo de las artes. Logramos ser los pioneros en el Festival Nacional del Teatro Penitenciario (era prohibido mostrar este teatro, pues era la forma de denunciar las nefastas políticas del sistema penitenciario y policial de entonces)”, argumenta Méndez.

Valiosos aportes de la UCV, a través de la Comisión Universitaria

Nuestro entrevistado expone, que gracias a la anuencia de los Ministerios de Justicia, de Educación, Público y la Universidad Central de Venezuela (año 1973), se presentaron propuestas para impulsar la reeducación al sistema penitenciario (desde la educación básica, bachillerato y universitaria), como la inclusión de la cultura y el deporte; hubo una cierta evolución a favor del privado de libertad. Este programa duró poco, debido a las malas políticas penitenciarias que no permitieron que siguiera adelante. “Con la llegada del Comandante Chávez, se percibió un cierto giro de humanización penitenciaria. Este es un tema muy complejo y no tengo competencia para abordarlo”, enfatizó Méndez.

Tengo un público que aprecia mi trabajo musical

Al preguntarle a Sergio sobre el tipo de público que más se identifica con sus presentaciones musicales en diversos espacios (Casco Histórico Central, Boulevard de Sabana Grande, Boulevard Panteón, plazas públicas y avenidas de Caracas), nos dice: “Con mi instrumento musical (el saxofón), deleito un público interesante como adultos mayores, niñas, niños, jóvenes, estudiantes, mujeres embarazadas, turistas, profesionales, trabajadores, militares, policías, comerciantes –e incluso, indigentes-; aprecian mi música y la disfrutan. Su colaboración monetaria, sus aplausos, sus felicitaciones y hasta una comidita que me obsequian, es una muestra de cariño. Por lo tanto, enamoro y alegro a Caracas, a través de la música, de mi saxofón”, expresa con gratitud.

Con todo sacrificio, logré obtener mi título universitario

Nuestro entrevistado confiesa que uno de sus sueños imposibles, que intentó materializar a cualquier sacrificio y como expresidiario, fue alcanzar su formación académica (Licenciado en Artes-UCV), en el año 2014. “La profesora Ángela Posada, me ayudó a encaminar en esta etapa universitaria, y a su vez, hizo todos los trámites para ayudarme a obtener mi saxofón”. A decir de Sergio, este instrumento lo ha ayudado a ganarse el pan de su día a día, como también, cubrir sus gastos universitarios. La comunidad de la UCV, ha apoyado su trabajo musical y eso lo ha hecho sentir muy bien, como un ucevista más. “Como lo dice la madre Teresa de Calcuta: ´Quién no vive para servir, no sirve para vivir´. Hay que dar lo mejor de sí, siempre”, enfatizó.

Un mensaje a las instancias en materia de arte y cultura

Nuestro entrevistado agradece infinitamente, al Semanario Ciudad Caracas esta entrevista. Por último, transmite un mensaje a las autoridades competentes en materia de artes y cultura: “Con mis 76 años de vida, quiero solicitar más atención a los cultores urbanos que gracias a sus aportes, embellecemos las calles de Caracas, llevamos alegría a las almas de nuestro pueblo y con un sueño de hacerlos felices, a través de la cultura y el despertar de esta inquietud para las nuevas generaciones, el amor por las artes y transformarlos en seres de bien. Esta experiencia debe llevarse a toda Venezuela, para elevar el nivel de conciencia de la población en los sectores campesinos, indígenas, afrodescendientes, privados de libertad, trabajadores, amas de casa, etc (…) Necesitamos que se reivindique nuestro trabajo, en optar por una digna pensión, acceso a vivienda, seguridad, salud, etc”. Se despide con una frase del filósofo griego, Platón: “La música al hombre malo, lo hace bueno. Y al bueno, mejor”.

SIBONEY DEL REY / CIUDAD CCS