AL DERECHO Y AL REVÉS | Dios mío… La educación

Domingo Alberto Rangel

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En Caracas ocurren pocos incendios a pesar de la mala propaganda que insiste en que somos muy despistados por comer poco, ganar bajos salarios o porque el bodegón que nos gusta cierra a fin de mes.

Y así el incendio en parte del Ministerio de Educación automáticamente los conspiranoicos lo achacaron a la acción de contratistas que necesitaban desaparecer papeles comprometedores.

Tomando en cuenta la ineficacia de nuestras instituciones encargadas de meter en cintura a ladrones, estafadores y otros delincuentes… prefiero creer que el fuego tuvo otro origen más mundano.

Sea como sea la educación está en el tapete aunque el incendio desvíe la discusión de fondo que se debió dar al menos hace 40 años.

En materia de educación fui profesor los últimos seis años… tiempo suficiente para entender lo medieval de los debates originados en ese sector tan importante.

En un mundo que ya es digital, los gremios, incluyendo rectores y decanos que son los más vocingleros, no aceptan un debate abierto y por eso piden que el Ejecutivo los escuche… pero a solas.

Pero es hora de debatir cosas importantes como que en nuestro país un “estudiante” puede pasar la vida de facultad en facultad… sin que le exijan contraprestación alguna.

Graduamos médicos que una vez graduados apostillan las notas y se largan al exterior. Nadie les exige digamos trabajar 5 años en el servicio público antes de tener el título.

Por otra parte hay cantidad de abogados y periodistas… tantos que cuando aleatoriamente buscamos un twitter… enseguida salta una comunicadora o un tinterillo incapaz de redactar el más simple libelo.

Son tantos que muchos de estos profesionales hacen de buhoneros cuando no tramitan documentos. Todos graduados gratis y gastando presupuesto en profesores, aulas y autoridades que son quienes en las universidades se llevan la parte del león.

Y cuando alguien –por fin- intenta poner orden… los medios en vez de orientar el debate… banalizan la discusión con idioteces comoquieren eliminar muchas carreras”.

Y en seguida brinca el eterno malandro de la Federación de médicos o el o la de abogados a protestar, y cómo nadie en la A.N. pone en su sitio a estos malhechores.

Es en serio: Nuestro empobrecido país no puede seguir graduando gratis alumnos venidos de países cercanos… donde las autoridades tratan mal a los venezolanos.

Y tampoco se pueden seguir graduando cantidad de bachilleres en carreras que no son prioridad o son antiguallas destinadas a graduar futuros moto deliverys.

Cuando el Ejecutivo asomó priorizar las carreras… algo lógico y patriota… aunque lo han debido hacer hace 15 años… la oposición borbónica rezongó… y aparentemente gobierno reculó.

Objetivamente esos opositores rezongones parecen idiotas: No se fijaron antes de rezongar que las carreras no prioritarias señaladas por el ministerio… ¡Son aquellas donde el chavismo gana los centros de estudiantes!

Termino recordando que la ley de universidades es una antigualla medieval que impide la formación de pequeñas instituciones privadas o públicas de tercer nivel… excelentes en una o dos carreras donde egresaran las élites y que en el futuro crecerán.

Eso es tan estúpido como pretender pagar por escalafón un profesor Premio Nobel.

Es igual a la bobería de darle excesivo protagonismo a los y las rectoras responsables del atraso a pesar de que la politiquería internacional califica algunas de nuestras universidades comoexcelentes”… cuando carecen hasta de papel tualé en los baños.

Es la misma bobería del presidente Lusinchi que puso a Uslar Pietri junto con los sindicaleros y gremialistas de la educación… a elaborar un diagnóstico del sector.

Cuando finalmente terminaron, el mamotreto comenzaba con un rosario de intenciones contradictorias donde se leía “la educación superior debe instruir élites al servicio de la patriapero sin olvidar que no se debe excluir a nadiey bla, bla, bla.

Ese papel de Lusinchi pretendía estar con Dios y con el Diablo.

Domingo Alberto Rangel