La caraqueñidad | Candelaria en cuarentena

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Gracias a la tecnología, sumada al miedo común ante los embates de la pandemia de coronavirus, y a la cada vez más creciente fe colectiva que afianza creencias y tradiciones, la festividad de la Virgen de la Candelaria, con Paradura del Niño incluida, tuvo su escenario on line en Caracas este 2 de febrero.

La ya acostumbrada fiesta en honor de la virgen negra que infaltablemente todos los años brindan Luis Alejandro Contreras y Yineska Barreto, en su guarida de poetas en la urbanización San Luis en El Cafetal, se adecuó a la nueva normalidad y a través de un improvisado pero exitoso grupo de guasap rindieron culto a la manifestación mariana originaria de las islas Canarias.

Yineska lo dijo, “nos vamos a robar la idea de Chela y Rodolfo con lo que hicieron el Día de Reyes”. Es que la profesora Graciela “Chela” Ávila y su esposo el dramaturgo Rodolfo Porras, en su morada de San Antonio de los Altos tienen una fecha sagrada todos los 5 de enero para esperar a los Reyes Magos y a las 12 de la medianoche los asistentes elevan sus peticiones al cielo atadas a unos globos de helio en donde los más diversos deseos convergen en el bienestar de todos como sociedad y como país. Este año, debido al virus, se inventaron la fiesta por el guasap y la cosa se les dio. Por eso, Luis y Yineska siguieron la iniciativa…

Candelaria y su luz

“Candelaria hermosa, brillante lucero, fuiste aparecida el dos de febrero …el dos de febrero fue tu aparición, el pueblo te añora con gran devoción”, le cantó Un Solo Pueblo a la jefa de la advocación mariana cuyo significado se relaciona desde lo etimológico con candelero… luz, iluminación, brillo, … para afianzar los pasos al éxito y avanzar a una mejor fe…

Ese es el canto que prevalece en el coro que guía la miniprocesión que sale cada madrugada de los 2 de febrero desde la casa de Yineska y Luis, encabezada por la divina imagen de la inmaculada madre de Dios…”

Esto lo publicamos en este mismo espacio el año pasado en días prepandémicos, sin cuarentena, sin siquiera imaginar que hoy estaríamos reseñando la fiesta que llenó las redes sociales por el grupo telefónico de un único deseo: que desaparezca la amenaza mundial del covid-19.

No fue la excepción este 2 de febrero. Todos los incluidos en el grupo, muchos de ellos músicos, cultores, gente de teatro, de letras, de filosofía y unos cuantos ateos pero rumberos, se plegaron al sentido unionista de la fiesta que honra a la inmaculada a través de su purificación ante la Iglesia y la presentación de su hijo con Dios, que gracias a una tradición netamente andina, hemos interpretado como la Paradura del Niño.

Así, los cantos y las peticiones son híbridos entre esas dos figuras representativas del poder divino, al que se le pide con fervorosa devoción para que se cumplan las peticiones personales y las colectivas, por supuesto.

Cantos y ocurrencias

El músico Ignacio Barreto –viceministro de Cultura– a ritmo de parranda nacido de su cuatro, ocurrentemente le cantó así: “El 2 de febrero me siento feliz, porque hay paradura en casa de Luis…(coro): Candelaria hermosa brillante lucero…”

Y continuó: “A Luis Alejandro su verso le toca/y yo se lo canto sin el tapaboca…(coro)”.
Y finalizó: “Le canto a Yineska algo confundido/ porque no me acuerdo cuál es su apellido (coro)”…Luego del deleite de los participantes del grupo, las risas y los comentarios de los anfitriones electrónicos, vinieron otras improvisaciones.

Una de ellas fue la del sonero Ramón Pecheche Mijares, quien por cierto tomó la posta como nuevo padrino del Niño Jesús junto a Eulogia Parra, precisamente de manos de su antecesor en el canto, Ignacio y su pareja Yesenia, quienes tenían tres años consecutivos apadrinando al hijo de Dios…

Pecheche cantó así: “Me voy con tristeza y con gran dolor/ porque no los llevo para donde voy…(coro)”.

Por su parte el sonidista de Guataca Producciones, Héctor Márquez, mensajeó sus buenos deseos: “Virgen Candelaria hermosa/ este año no hemos podido/ entre amigos reunidos/ venerarte majestuosa/ pido Santa milagrosa/ que a nuestra Yine y a Luis/ des salud, vida feliz/ para que el otro febrero/ aunque sea de modo austero/ brindemos con buen maíz”.

Y quien esto escribe agregó a manera de nuevo coro: “Candelaria hermosa/ radiante lucero/ bendice a este grupo/ que a todos los quiero…”

Cuida el hogar de Yineska y de Luis/ Y que nunca les falte ni el ron ni el anís… (coro)
Contemplo tu imagen/ en fotos y afiches/ Y por esta pandemia/ hoy no hice el ceviche…(coro)

Tu infinito amor/ a todos nos mueve/ llévate en los cachos/ al covid-19…(coro)
Eres nuestra madre, madrina y abuela/ y en nombre del Padre/ cuida a Venezuela…(coro)
Risas. Comentarios. Hermandad y buenos deseos llovieron a través de los incontables mensajes de tan ameno grupo pagano religioso…

La gente llegó la noche de este 2 de febrero, vía celular, a tan caluroso hogar caraqueño, agradecida por la iniciativa, ansiosa por poder darse el abrazo de siempre que quedó para otra ocasión. Letanías y oraciones se combinaron con aguinaldos y parrandas.

Por supuesto, se extraña la música en vivo de los maestros hermanos Parra, Benjamín Zambrano, el propio Ignacio Barreto, el anfitrión –quien además de poeta es músico–, Luis Contreras y la percusión menor y el canto sandunguero de Pecheche.

Al igual que en años anteriores la intelectualidad se funde en arraigos al ritmo de la fe. La filosofía volvió a hacerse risa, canto, abrazos virtuales y nostálgicas danzas que invadieron la imaginación. Y con el encendido de la fogata –para que el candelero sea el real símbolo de la purificación y máxima señal de devoción a la madre pura y casta–, se dio inicio a la procesión, también imaginaria, en recordación del paseo que se hace cada año en la urbanización San Luis y que los anfitriones esperan repetir pero presencialmente el año próximo.

Hallazgo de los guanches

La historia reseña que esta tradición proviene de la advocación mariana que data del año 494 bajo mandato del papa Gelasio I. Y que mil años más tarde se afianza con la aparición de su imagen ante los pastores guanches, en la orilla de una playa tinerfeña, entre los años 1390 y 1400. Desde entonces se venera en esta fecha coincidente con la Purificación de la Virgen y la presentación de su único hijo ante la humanidad.

Con la colonización la tradición pasó de generación en generación y se acendró en los pueblos de América donde se asentaron los españoles con sus creencias religiosas.

Fe criolla

En Venezuela, la Candelaria es patrona de Barcelona desde 1992 y en la capitalina parroquia que lleva su nombre en 1708 erigieron su templo homónimo, donde casualmente reposan los restos del beato y próximo santo criollo, el doctor José Gregorio Hernández.

Por su origen isleño, tradicionalmente en el Hogar Canario de Venezuela, donde hay una capilla que venera una imagen réplica de la original de Tenerife, además de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, todos los años se hacen grandes festividades. Pero la pandemia obligó a trasladar la tradición, con su respectiva adecuación a las normas de bioseguridad, por la salud y la vida, a una misa cantada en la Iglesia Nuestra Señora de La Coromoto, en El Paraíso, amenizada de principio a fin por el tradicional grupo musical canario La Rondalla Típica.

Demás está decir que en todos lados donde se le veneró a Candelaria, la virgencita mulata, la petición común fue el fin de esta pandemia que tiene a la humanidad en una controversia económica entre las potencias por ostentar el poder absoluto sobre el posible tratamiento y la comercialización final de la bendita vacuna.

Candelaria hermosa, radiante lucero, dobla a los poderosos en favor de tus pueblos… Amén.

Ciudad Ccs / Luis Martín