Ana Cristina Bracho: «El derecho es cultura»

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La abogada y escritora fue la invitada de hoy en el conversatorio semanal Cita con la Actualidad, dando su punto de vista sobre varios temas del momento.

«Lo que ocurrió el 23 de febrero fue el evento bélico más importante de la historia reciente en muchas décadas que ha tenido Venezuela, ante la certeza de invasión de tropas extranjeras al país».

Con esta aseveración, la abogada constitucionalista y escritora, Ana Cristina Bracho, participó en el conversatorio semanal Cita con la Actualidad, realizado en los espacios de la redacción del periódico Ciudad CCS, donde entabló un diálogo sobre diversos temas de interés nacional.

Uno de los temas discutidos fue la publicación de su libro La batalla que evitó la guerra, dondr describe los hechos sucedidos el 23 de febrero de 2019 en la frontera con Colombia, en Cúcuta, cuando unos manifestantes incendiaron camiones con supuesta ayuda humanitaria dirigida hacia Venezuela, creando un pretexto para una invasión militar al país.

«La OEA era un ente propiciador de lo que sucedió ese día, y Almagro promovió un desenlace violento», denunció.

«Con la pandemia, se ha visto una alianza entre los países que siendo víctimas, son normalmente demarcados como si fueran agresores, y en verdad buscan un sistema político más equilibrado», aseveró.

La abogada comentó que esto forma parte de un plan de sectores de la oposición, que no han cesado en su intención de propiciar por la fuerza un cambio político y de gobierno en el país.

Institucionalidad del matrimonio igualitario y el aborto

Con respecto a estos temas, expresó que se tiene que avanzar a un debate de profundidad, ya que debido a los códigos penales existentes, se necesita un cambio que se adapte a la realidad del mundo actual.

«Si nosotros creemos en una nueva sociedad, necesitamos un nuevo derecho», dijo.

Recalcó que se necesita un matrimonio acorde a la realidad social en la que vivimos, sin limitaciones para las parejas del mismo sexo, ya que «tienen las mismas obligaciones legales y las mismas necesidades, ya que el matrimonio es un régimen de bienes», y el hecho de que no se contemple en el país genera un nivel de desigualdad que puede resultar perjudicial para los afectados.

Sobre el aborto, mencionó que debería ser un derecho de la mujer, y se refirió al hecho de que el poco acceso a los anticonceptivos de manera universal, gratuita y permanente, es un crimen y hace que se limite la capacidad de planificación personal.

«Crear vida tiene que ser una decisión, nadie puede ser madre por obligación o error», expresó.

«El hecho de que los métodos anticonceptivos no sean totalmente públicos y accesibles, limitan dicha capacidad de planificación, y es un tema que hay que abordar y debe formar parte de una amplia agenda de revisión de instituciones del Estado», sostuvo.

El feminismo como una bandera de lucha

El índice de femicidios aumentó con la pandemia, y en ese repunte se ven varios factores, como el confinamiento, el estrés y la crisis social y económica generalizada.

«En Venezuela, son varios años del crecimiento fuerte del movimiento feminista, que ha logrado ejercer presión para visibilizar las estadísticas y registros de la situación, para que los medios de comunicación dejen de usar todas las categorías que endulzan y disimulan estas conductas», comentó la abogada, al ser abordada sobre este problema.

Expuso, además, que el problema de la migración también ha propiciado el aumento de los femicidios en venezolanas que se han ido al exterior en los últimos años, en especial a países de Suramérica.

«Las campañas de migración generaron un alto índice de femicidios de mujeres venezolanas fuera del país, relacionados con redes de trata de personas», acotó.

Aunque el femicidio está tipificado, y dicha legislación forma parte en la Ley Orgánica sobre el Derecho a las Mujeres de una Vida Libre de Violencia, creada en 2007, y siendo reformada en 2014, de la cual se encarga la Comisión de Justicia de Género que trabaja con los tribunales del país, hay problemas con la continuidad y la protección de la mujer al establecer una denuncia.

«Falta en parte un nivel de sensibilidad cultural y general para manejar dichas situaciones», dijo.

«La violencia de género siempre es un ciclo, y el femicidio es el acto máximo y final de un camino violento, mediante una categoría patriarcal basada en el desprecio de la cualidad humana de la mujer».

Dinamizar el Poder Judicial

Finalmente, en cuanto a la situación del Poder Judicial en Venezuela, destacó que ha sufrido pocos cambios, siendo conservador por naturaleza, sin alteraciones en sus códigos ni en la noción de justicia que ejerce.

«Dicho poder crea el orden del Estado, pero posee un problema estructural y de procedimiento, desvinculándose de la realidad social del país», aseveró.

«La justicia no puede ser esperar 20 años a que se resuelva un juicio».

Aclaró que se debe repensar la justicia, los procedimientos y la función de un juez dentro de este contexto, ya que no se tiene clara su participación dentro de una democracia participativa y protagónica.

Ciudad CCS/ Rubén Seijas

Fotografía: Bernardo Suárez