Caracas Ciudad Caribe | De Guayana a Carabobo: el camino hacia Angostura

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Después de la declaración de la Independencia de Venezuela, el 5 de Julio de 1811, las provincias de Maracaibo, Coro y Guayana declararon continuar su lealtad a la Corona española, lo cual marcó el inicio de la larga y sangrienta guerra por la Independencia de nuestro país. El triunfo de los ejércitos de la República en el Campo de Carabobo, el 24 de Junio de 1821, fue la culminación de una larga campaña que tuvo como primer objetivo tomar el control de Guayana, cuya planificación comenzó a tomar cuerpo entre los mandos militares del ejército patriota desde 1816, particularmente su estratega el general Manuel Piar. Como resultado de las victorias obtenidas hasta entonces, las tropas partidarias de la colonia española controlaban para ese momento buena parte del territorio venezolano, teniendo a Guayana como el soporte logístico de la contrarrevolución realista.

La Campaña de Guayana

La conquista de la Provincia de Guayana fue un objetivo que estuvo presente en la estrategia del ejército patriota desde 1814; la primera batalla de La Puerta mostró que aquella representaba un componente muy importante para el dominio realista de los llanos.

El Orinoco es una vía de comunicación con el Caribe que controlaba las rutas que conducían hacia las regiones llaneras y permitían los procesos de comercialización del ganado en Apure y Barinas. Pero lo más importante, la región oriental de Guayana era la sede de las Misiones Capuchinas Catalanas donde se hallaba concentrada una extraordinaria y valiosa cantidad de recursos humanos y materiales que hacía de la Provincia de Guayana la base logística del esfuerzo militar realista en los llanos centrales.

Ello explica la razón de las batallas que se dieron en el sitio de La Puerta en 1814 y en 1818, por ser este un paso que comunicaba los llanos de Guárico y las costas del Orinoco con la cuenca del Lago de Valencia y, finalmente, con Caracas. Fue gracias a la campaña militar organizada por el general Manuel Piar desde el oriente del país, que la causa patriota pudo acceder al Orinoco por la vía de los llanos orientales y arrebatarle así al poder español esa posibilidad de recibir, desde Guayana, refuerzos e insumos para su campaña militar en los llanos centrales. Carabobo fue, pues, el resultado de una estrategia a largo plazo que resultó, finalmente, con la unificación de todas las fuerzas militares y políticas patriotas, culminación del esfuerzo por la unidad que –en la Carta de Jamaica– Bolívar había señalado como factor indispensable para triunfar.

Las Misiones Capuchinas catalanas y la Batalla de Carabobo

Para comprender las condiciones históricas concretas que precedieron a la Batalla de Carabobo, es necesario conocer la historia de las formaciones sociales guayanesas previas a la designación de la Ciudad de Angostura en 1764 como capital de la Provincia de Guayana, las cuales determinaron que para el año 1818 ya existiese en dicha Provincia una extraordinaria acumulación de riqueza creada por el trabajo de los indios caribe guayanos que laboraban en las Misiones Capuchinas del Caroní. La posesión de dichos caudales permitió a la República echar las bases político-territoriales del nuevo Estado venezolano y armar un ejército apertrechado y organizado capaz de emprender la campaña para liberar la Nueva Granada y finalmente sellar en el Campo de Carabobo la Independencia de Venezuela de España en 1821.

Origen de las misiones

Luego que los jesuitas fueran expulsados en 1768 por la Corona española del dominio español en América, los capuchinos catalanes tomaron posesión del territorio oriental de Guayana y de la ciudad de Santo Tomé e introdujeron en dicha Provincia la cría de ganado vacuno, caballar y mular, así como tecnología avanzada en los campos de la agricultura, la minería, la metalurgia, los textiles y la artesanía en general. Ello se explica porque la patria de origen de las misiones era Cataluña, la Provincia española donde existía –para la época– la forma de capitalismo más avanzada de toda la península ibérica.

La red de pueblos de misión

En 1720 d.C la orden capuchina catalana comenzó a desarrollar una vasta red de pueblos de misión y de aldeas de doctrina al este del río Caroní, cuyo lugar central era la Misión de la Purísima, ubicada en la confluencia de los ríos Orinoco y Caroní. El territorio asignado por la Corona al sistema misionero alcanzaba desde las orillas del río Caroní por el este hasta el río Esequibo, y por el sur hasta el río Amazonas.

De cierta manera, la red misional y las fortalezas que rodeaban su territorio funcionaban como un sistema productivo-defensivo, el cual aseguraba a la Orden el control político de dicho territorio, su población y sus riquezas. Considerando la calidad del modo de trabajo que representaban las misiones, se podría hablar de una suerte de “revolución industrial local”, inducida por medio de know-how importado por los capuchinos catalanes y la reorganización y entrenamiento de la fuerza de trabajo indígena caribe. En una especie de manual para la formación de los frailes que venían a Guayana, consultado por nosotros en la biblioteca de la orden en Sarriá, Cataluña, pudimos observar que aquel contenía un resumen de todas las tecnologías de punta en el campo de la agricultura y la cría, los textiles, la industria, la mecánica y el comercio en general, existentes para la época, en cuyo manejo se formaban los frailes que venían a Guayana en particular, más que como religiosos como gerentes de empresa. En cierto sentido, el modelo productivo de las misiones podría considerarse como una forma gerencial, corporativa, de capitalismo, basada en la producción independiente y la exportación de productos artesanales e insumos agropecuarios “quasi” industriales, lo cual contrastaba con el modelo de producción de plantación desarrollado en el norte y oeste de Venezuela, que era una forma dependiente de capitalismo colonial manejada por la empresa privada de la época. (Continuará)

Mario Sanoja Obediente / Iraida Vargas
Cronistas de Caracas