Concierto del silencio

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Los instrumentos están en el escenario, mudos. Ningún ejecutante. Solo un músico sentado en un banquillo: Pablo Hasél. Nadie monta un “España Aid Live”, como el perpetrado contra Venezuela para introducir el Caballo de Troya de la “ayuda humanitaria” (léase invasión). Revienta los tímpanos de la vergüenza el silencio de Miguel Bosé, Alejandro Sanz y sus otros compatriotas, tan diligentes en  Cúcuta. También el de sus otros 20 colegas internacionales, tan activos contra Chávez y ahora contra Maduro, cuando pusieron voz a su odio y amenizaron la letal orgía del hotel Penélope. Ahora es un pesado silencio de voces e instrumentos, afinados en el insolidario concierto de la cobardía. Y en el escenario, solitario, un rapero, suerte de juglar del siglo XXI, enfrentando íngrimo todo el peso de una justicia inquisitorial que luce la libertad de expresión ensartada en su guadaña.

Earle Herrera