ARTE de LEER | “Yo misma fui mi ruta” o el asalto al cielo de un comando de féminas (VI)

Ricardo Romero Romero

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Poesía puede equivaler a otredad. Una forma distinta de ver al otro y a nosotros mismos, a los seres más cercanos de nuestra vida, incluso a lo que nos rodea, sea un animal, objeto material y hasta las ideas o conceptos que definen el mundo. En ese proceso, se celebran las diferencias, es una fiesta de diversidad, en la que disfrutamos que el otro sea singular como lo es uno mismo. Y es así como Katherine Castrillo (1) construye su discurso metafórico en la obra Por dentro (2), una breve selección de poemas ya publicados e inéditos en la colección “Yo misma fui mi ruta”.

Castrillo, desde su visión particular, nos conecta con la realidad que puede ser vista desde un lente ampliado, bajo una lectura de gozo, donde la virtud crítica prevalece y los versos extienden el espacio y tiempo:

Aquí los perros
papá
no los ves entrar
         siempre en la madrugada
Yo los oigo
papá
rayan vidrios
en dentadas
garras y cartílagos
Siempre entran
y tú
hombre grande
cemento y vigas
pecho en mandarria
no los escuchas
porque estos perros son míos
mira papá
que acostada boca arriba
       no estoy dormida
pero esto de mentira también es mío
porque siempre perros
que ven mis ojos abiertos
mis ojos
mi sueño
en medio de él
me miran los perros
papá.

El poema-recuerdo cobra aliento, un vivencial rocío de remembranzas despeja los desconciertos, Katherine sabe diseñar imágenes palpables, elabora palabras que adquieren otra dimensión, la profundidad de su ser la obsequia a la puerta de nuestros ojos:

Sobre la lengua de mi infancia
se seca una tinaja
una vieja armó este techo de palma que hoy se quema de
nostalgia
yo recuerdo una casa
sus bichos que ya no hacen nido
                en las paredes tejidas
a dónde irán ahora las venas gruesas de tus piernas.

La poeta nos seduce al recorrido de sus espacios telúricos, donde el placer reside en sus coloridas entrañas, un paisaje pintado con su alteridad, un reflejo de sus ideales sueños:

y ser un poco así
como esta montaña naranja
no boca-desmayo
     caída siempre
ser un poco así
crecer rama
aceptar lo seco
       ser
un poco así
de este horizonte
el último cerro.

Y para cerrar este primer ciclo de la colección “Yo misma fui mi ruta”, es un lujo conectarse a María Alejandra Rojas (3) con su obra Colocarme a la vez mis dos ojos (4). Son letras que incitan a ver otros escenarios, versos que reflejan ardor interior, inquietud palpitante, la “Nana” nos atrapa como una entidad desgarradora, una suerte de leyenda esotérica:

ya estar cuerda no está de moda
a mí me gusta contrariar todo
me puse cuerda
me sané me paré frente a la avenida me callé
escuché menos impertinentemente
ceremonié para renacer en un blanco resplandor
recordé cuando vivíamos en Prados de María
yo miraba el televisor con la boca abierta
había papel tapiz en las paredes eran los años ochenta
cavilé en palabras de otros idiomas
desdoblamientos astrales
metafísica en alfombras persas
conformé la música que nos dieron los animales
de noche atravesando el estado Lara

Rojas, la poeta, usa sus líricas para que el miedo desaparezca, espanta al terror, se burla de los fantasmas, juega con los espíritus malignos y los pone a deambular por vientos perdidos:

voy a derribar el muro
voy a derribar el muro si vuelves a levantarlo
como el viento los ha acariciado
como el vendaval pudo matarlos en este momento dentro de mí
arrastrándome lugares
tener nada me hizo
tener todo me hizo
tener la certeza
tener que perderme desaparecerme un rato
hasta dentro de un rato
como se dice ya no estoy loca como lo estuve antes
no soy el sonido como se dice de este lado
como decimos los dementes
se puede vivir dentro de esta iluminación
se puede volver a lo blanco
se pudo ser para esta existencia
uno así
un chispeante resplandor

María Alejandra también canta a las ceremonias del cuerpo, emite cavilaciones del inconsciente, desentraña misterios del sueño:

Me esperan varias guillotinas
unas solitarias salas de parto
vuelvo a sentir
que mi cuello trema
un sudor de otrora regresa
muchos advierten
no avances tan de prisa
porque te costará
un precio de pesadilla

Katherine Castrillo y María Alejandra Rojas hacen poesía y a la vez pasión, nos llevan por un sendero provocador, de luces pletóricas, con ellas celebramos la palabra y la vida.

Ricardo Romero Romero | Twitter: @ItacaNaufrago

(1) Katherine Castrillo (Caracas, 1985). Editora, correctora, y articulista. Licenciada en Letras por la UCV. Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca (2014), mención poesía, con el libro Una totuma con mi nombre, publicado por el Fondo Editorial Fundarte en 2015. Recibió, junto a Juan Ibarra, el Premio Nacional de Periodismo Aníbal Nazoa (2016). Editora y antologista del libro Cerezos breves. Haikus de primavera (Editorial el perro y la rana, 2015), reconocido con el Premio Nacional del Libro 2014-2015. Traductora de los libros Xiconhoca, el enemigo del Frente de Liberación de Mozambique, Así fue cómo de Rudyard Kipling, Caolho el pirata y Huevo de avión de Rita Espeschit. Versionó los libros El origen del fuego y otras leyendas persas, Era el principio del mundo: mitos de Oceanía, Sigfrido o la maldición del enano nibelungo (Fundación Editorial El perro y la rana). Forma parte de las antologías Transfronterizas/ 38 poetas latinoamericanas (Ediciones Punto de Partida, Universidad Nacional Autónoma de México, 2016) y Plexo América, poesía y gráfica (Páramo Editorial, Venezuela-Chile, 2019).
(2) Descárgalo gratis: https://www.fundarte.gob.ve/images/descargas/Feria_del_Libro_2020/FERIA_DEL_LIBRO_CCS-2020_POR_DENTRO.pdf

(3) María Alejandra Rojas (Caracas, 1980). Poeta, narradora, guionista, actriz y tarotista. Licenciada en Letras por UCV. Editora y correctora literaria. Primer lugar del Concurso Literario Ucevista 2006, mención poesía; primer lugar del Concurso Fundarte 2007, mención narrativa, con su libro de cuentos De volar; selección del jurado de la Villa del Cine 2009 por su guion de largometraje de ficción Por un gallo; mención especial en el concurso de cuentos Cada loco con su tema (México, 2010); ganadora del Premio Nacional “Salvador Garmendia” 2011 con su libro Todas las noches parece y otros relatos; primer lugar en la Bienal “Cecilio Acosta” 2017 con A todos los he amado. Ha impartido talleres de literatura particulares y clases como docente en universidades latinoamericanas; y ha participado en Ferias del Libro de Ecuador, República Dominicana, Irán, Grecia y Turquía. Participó en la Cátedra “José Antonio Ramos Sucre” de la Universidad de Salamanca, España. Actualmente vive en Quito y trabaja en un volumen de relatos de horror y un guion cinematográfico con temática afro.
(4) Descárgalo gratis: https://www.fundarte.gob.ve/images/descargas/Feria_del_Libro_2020/FERIA_DEL_LIBRO_CCS-2020_COLOCARME_A_LA_VEZ_MIS_DOS_OJOS.pdf