AHORA LOS PUEBLOS | Sanciones Criminales (II)

Anabel Díaz Aché

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“…no permitiré que se ultraje ni desprecie al Gobierno
y los derechos de Venezuela”
Simón Bolívar (1)

La relatora especial de la ONU sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos, Alena Douhan, subrayó en su informe sobre la visita del 1 al 12 de febrero de 2021 a Venezuela: “…la inadmisibilidad de aplicar sanciones de forma extraterritorial e insta al Gobierno de los Estados Unidos a poner fin a la emergencia nacional… revisar y levantar las sanciones sectoriales contra el sector público venezolano, revisar y levantar las sanciones secundarias contra terceros Estados y abstenerse de imponer sanciones al suministro de gasóleo que provocarían una crisis humanitaria de proporciones sin precedentes” (2).

En ese mismo orden de ideas, el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, sostuvo el 21 de febrero, durante la inauguración de las sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que: “Por medio de las mal llamadas sanciones, Venezuela ha sido privada de al menos 30 mil millones de dólares en efectivo, que forman parte de los activos de la República en el exterior, recursos que debieron, y deben ser, utilizados para atender la salud, la alimentación y los derechos integrales de nuestro pueblo. Los secuestradores de los activos y recursos del Estado venezolano han demostrado una gran crueldad, incluso en circunstancias de pandemia, destacando y desacatando los llamados del Secretario General de Naciones Unidas, de la Alta Comisionada y, especialmente del pueblo venezolano, y han incrementado las agresiones económicas, generando una crisis humanitaria de manera alevosa y premeditada” (3).

Queda claro ante el mundo que las sanciones criminales a las que ha sido sometida la nación venezolana buscan de manera intencional causar el mayor daño posible a la población civil, con el único propósito de generar descontento contra el Gobierno Bolivariano y lograr cambiar, así, las preferencias electorales de las mayorías. Además de sembrar desesperanza en la región, sobre la posibilidad de concretar modelos propios de desarrollo, que nos liberen de la subordinación a los intereses políticos y económicos de Estados Unidos, hoy en una grave crisis terminal de su hegemonía mundial.

Estas sanciones criminales son solo una de las formas entre las tantas agresiones sufridas por el pueblo venezolano, en esta guerra multiforme que nos declaró Estados Unidos, a través de la Ley de Emergencia Nacional, conocida como “Decreto Obama”, el 9 de marzo de 2015, donde procede a declarar a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria”. Así lo reconoce la Relatora Especial de la ONU, pues el daño a la economía nacional inició antes del decreto, con la subida artificial de la oferta para generar la caída de los precios del crudo en los mercados internacionales. “El declive de la economía comenzó en 2014 con la caída de los precios del petróleo… Se ha informado que los ingresos del Gobierno se han reducido en un 99% y que el país vive actualmente con el 1% de sus ingresos anteriores a las sanciones” (4).

La guerra multiforme consiste en impedir los ingresos nacionales a través de la venta de petróleo, proscribir el libre intercambio comercial de mercancías, alimentos, medicamentos y aditivos para la producción nacional de gasolina y gasoil, sabotajes permanentes al sistema eléctrico, los servicios públicos como el agua potable y el gas doméstico.

Todo esto, acompañado de amenazas directas e indirectas de ataques militares, intento de magnicidio e invasión terrestre y marítima por parte de mercenarios, sin lograr amilanar la moral y la capacidad de respuesta del pueblo venezolano, su Fuerza Armada y el Gobierno Bolivariano, por mantener su segunda y definitiva independencia, en el marco de una grave crisis económica y sanitaria, que está implosionando el actual orden mundial, ante este panorama la exhortación a Estados Unidos y la Unión Europea, por parte del Grupo de Puebla, a abandonar tan criminal e ineficaz estrategia para cambiar la determinación de los pueblos.

Asimismo, el presidente Nicolás Maduro expresó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la decisión del pueblo venezolano: “Reiteramos, en ese sentido, nuestro llamado al respeto a la autodeterminación de los pueblos y sumamos esfuerzos para el fortalecimiento del multilateralismo, de la concepción de un mundo multipolar, sin hegemonismos, al tiempo que reafirmamos nuestro compromiso con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. Ninguna agresión desviará a nuestro país de este noble propósito” (5).

Anabel Díaz Aché

Fuentes Consultadas:

(1) Bolívar, Simón, Archivo del Libertador. Documento 3334. Carta de Bolívar para el Sr. John Baptist Irvine, Angostura 7 de Octubre de 1818.
http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article12863

(2 y 5) Intervención del presidente Nicolás Maduro en 46ª sesión del Consejo de DDHH de la ONU, 22 de febrero de 2021. http://www.mppre.gob.ve/discurso/intervencion-presidente-maduro-46-sesion-consejo-ddhh-onu/

(3 y 4) Organización de Naciones Unidas (2021), Informe de Resultados Preliminares de la relatora especial de la ONU sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos, Alena Douhan, en su visita a la República Bolivariana de Venezuela.
https://www.examenonuvenezuela.com/democracia-estado-de-derecho/relatora-alena- douhan-presento-sus-conclusiones-preliminares-sobre-su-visita-a-venezuela