La araña feminista | Hackeando a nuestro facho inoculado

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Cuando escuchamos la frase de “criados por la TV”, hay que prestar especial atención, porque no es solo una frase hecha, es una realidad. Hace unos años iba en un autobús rumbo a Mérida y estaban pasando una de estas películas de acción con alguno de los héroes de los 90’s, haciendo de policía que lucha contra un grupo de terroristas con caras de personas del Medio Oriente. Los dos tipos de adelante comentaban la película y sus aportes eran: “¡Qué horribles esos árabes!”, “yo sabía que el chino era malo”, etc. Ahí me di cuenta de algo, la televisión puede moldear nuestra forma de ver el mundo hasta un punto de crearnos odios y prejuicios morales peligrosos.

La maquinaria hollywoodense gasta miles de millones de $ al año, no porque sean una gente chévere, sino porque son el centro de la propaganda ideológica mundial. De ahí salen todos los patrones de comportamiento y pensamiento que luego se intentan vender como “pensamiento libre e individual”. Gracias a esta industria, existen venezolanos que salen con una bandera gringa a pedirle a los gringos que nos invadan y, gracias a ello, tenemos concepciones sobre “la familia”, “la justicia” y “la libertad” que son una gran farsa.

Pongamos por ejemplo a Rosa Parks, una de las primeras mujeres afroamericanas que decidió no pararse de su puesto cuando entraron blancos al autobús, una mujer que la sociedad de esa época condenó por haber sido “irrespetuosa” con la ley.

Hoy, 60 años más adelante, sentimos simpatía y admiración por Parks, pero en aquel momento era considerada una infame por esa sociedad que hoy la admira. Pasa lo mismo con luchas que, sin ser nuevas, todavía cargan con un enorme tabú. El matrimonio igualitario y la legalización del aborto son dos luchas que deben ser reivindicadas como lo que son, derechos humanos fundamentales, pero para ello la sociedad, nuestra sociedad, debe dejar de ver a la “familia” como esa imagen fija y única de hombre, mujer y niño, porque no solo no se corresponde con el 55% de las familias venezolanas que son uniparentales, sino que tampoco se corresponde con las familias ampliadas latinas que son de origen diverso en donde abuelas, tías y primos y sobrinos forman parte. Sin ir muy lejos, esta misma actitud respecto al matrimonio igualitario y al aborto es la misma que condenaría a Rosa Parks. Por más que todos quieran verse como gente “de avanzada” es el pensamiento conservador el que más se repite y suelen ser pequeños grupos como los movimientos feministas, antirracistas, y GLBTIQ+ los que inclinan la balanza hacia una sociedad más justa. No nos caigamos a cuentos, Marx tenía razón cuando decía que las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época y requiere de mucha lectura, mucho trabajo político y sobre todo, mucha empatía, lograr deslastrarse de ese conservador interno que domina nuestros prejuicios sociales. Vamos a exorcizarlo, seamos los aliados de Rosa Parks y no del Ku Klux Klan de la historia.

Por Victoria Alen