ASÍ DE SENCILLO | Libre

Maritza Cabello

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Debe ser. Es así.

Cada quien pone límites de acuerdo a su creencia, su cultura y su formación.

Eso no representa un problema, siempre y cuando no consiga al que está al otro lado de sus fronteras mentales.

Comienza la disyuntiva de qué es lo “correcto”. Y qué no es.

Cada persona tiene sus razones válidas de acuerdo a lo que aprendió y aprehendió.

Todos son libres de expresar sus creencias, de tener un “hasta aquí llegó yo”.

Tanto los de un lado, como los del otro. Todos son libres. Entonces, ¿cómo se puede convivir si uno elige lo opuesto al otro?

Es allí donde aparece la estrella de toda relación: ¡El respeto!

Solo es libre quien respeta al otro, así no comparta sus ideales, preceptos, fe, etc.

Si no se respeta al otro, entonces no es libre totalmente, porque se encierra en una sola realidad abrazando una sola verdad.

Hay tantas verdades como habitantes en el planeta. Todos, todos los seres merecen respeto, solo eso los puede hacer libres.

El afán de imponer solo una cara del asunto, es lo que ha generado tantas desavenencias, que han terminado en baños de sangre, odio infinito y generacional. Solo porque se piensa que “Solo yo tengo la razón”, entonces, impone y toda imposición es violencia, así sea publicitaria o alimenticia.

Impide la posibilidad de expresarse libremente.

No debe ser así, simplemente la vida es para cada quien, lo que es. Si para mí, no es así, también es válido.

Todos cabemos en este mundo con amor y respeto. Así podemos vivir en libertad.

Maritza Cabello