Caracazo real-ficticio

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Sobre el 27-F escribí el libro Ficción y Realidad en el Caracazo porque supe de la muchacha que llegó a Calabozo y se encontró con su propio velorio. Desaparecida por unos días, a sus familiares les entregaron un ametrallado cadáver con su nombre,  cédula y una etiqueta. Lo escribí porque supe de la chica que soñaba ser modelo y una ráfaga de la Metropolitana la fulminó abrazada a un maniquí vestido de fucsia: esa foto circuló por las grandes capitales de la moda mundial. Lo escribí porque la PM acribilló al pintor Madero, en La Pastora, y no conforme, disparó también contra su perra, cuya sangre enrojeció el último cuadro del artista. Lo escribí porque tanta ficción de la realidad me abrumó y porque, cuando lloro o me arrecho, no sé hacer otra cosa que escribir.

Earle Herrera