HORIZONTE DE SUCESOS | 27F

Heathcliff Cedeño

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Para el momento en el que escribo esta columna se cumplen 32 años del Caracazo, uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia contemporánea por su trascendencia histórica, en tanto marcó el devenir de este país.

El 27 de febrero (27F) quedó tatuado en los pliegues de nuestra historia como el día en que nació una revolución justo cuando se diluía el bloque que, de alguna manera, al menos en términos simbólicos, le hacía frente al avance destructivo del imperialismo.

Motivo para sentirnos orgullosos, porque nadie se esperaba esa respuesta inusitada en un país del Sur Global y menos de una masa social y compacta que posteriormente es que se transforma en poder. También, simbólicamente, se puede decir que cuando caían los gobiernos nacían los pueblos para cumplir el compromiso histórico de resistir ante la destrucción, y eso ocurría aquí, en Venezuela.

Pero mi motivo de celebración es doble porque un día como hoy, hace nueve años, nació mi hija. Quisiera decir muchas cosas, pero una de las genialidades del lenguaje es que lo más hermoso nunca se dice, es lo que no se dice de lo que se dice. Como si existiera un impulso que es pura emoción, pero no se encuentran las palabras exactas para describir el momento.

También se puede decir que el lenguaje lo circunda un espíritu que une las palabras. Si se pudiera representar con una imagen sería como la sinapsis, un corrientazo invisible que une dos cosas. Y tal vez no se encuentran las palabras porque los sentimientos más grandes y lo que nos sobrepasa no entra en la prisión que a veces es el lenguaje.

Para celebrar su existencia traigo un verso de un amigo, profesor y poeta que reza:

Amo tu nacimiento
vieja apuesta de amor contra
la muerte
despojando nuestros cuerpos de heridas y de
abismo

Todo nacimiento es revolucionario y el 27 de febrero es un buen día para nacer. Su existencia marcó el rumbo de mi devenir como sujeto así como el 27F representó el inicio de una revolución. Sea individual o colectivo, los nacimientos o inauguraciones de realidades deben celebrarse y desde hace nueve años yo celebro mi Caracazo personal.

Heathcliff Cedeño