HISTORIA VIVA | Los panas de la Independencia del Sur en EEUU

Aldemaro Barrios R.

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Desde el sur percibimos a EEUU como los malos de la película, pero hay que ser justos, porque el pueblo de ese país como algunos de sus representantes legislativos defendieron la independencia del sur en tiempos de Bolívar. El Libertador a sabiendas de lo estratégico que significaba el apoyo político del norte, colocó a dos hombres de su confianza en la tarea diplomática de tratar todos los asuntos de Colombia con la potencia norteña: el general Lino de Clemente y el jurista Pedro Gual. Ambos en EEUU hicieron labores de lobby, propaganda y trámites de apoyo político y material a la lucha independentista de Suramérica.

Desde la Cámara de Representantes algunos legisladores alzaron voces a favor de la Independencia del sur, así lo reseñó el Correo del Orinoco en marzo de 1821:

Mr.(Henry) Clay sometió a su consideración lo siguiente: Resuelto: (1) que la cámara de representantes participa con el pueblo de los Estados Unidos del profundo interés que sienten por el buen suceso de las Provincias Españolas de la América del Sur que lidian por establecer su libertad e Independencia:
(2) Que ella (La Cámara) dará su apoyo Constitucional al Presidente de los Estados Unidos siempre que este juzgue conveniente reconocer la Soberanía e Independencia de cualquiera de dichas Provincias.
Con motivo de la anterior resolución hubo un debate muy interesante de cerca de cuatro horas en que se empeñaron los Señores Clay, Smith de Maryland, Kinsey, Sergeant, Reed, Robertson y Cobb. Hecha una moción que se pospusiera indefinidamente se decidió por la negativa.- Sies 66 – noes 68. Al tomar la votación con motivo de convenir sobre el primer miembro de la resolución se decidió la afirmativa por 134, contra 12, y al contraviene sobre el segundo miembro de la resolución se decidió también la afirmativa de 87 contra 68 de suerte que toda la resolución fue acordada conforme se había sostenido originalmente y la Cámara de emplazo para cerca de las cinco (…) (1)

El presidente de EEUU James Monroe nunca juzgó conveniente reconocer la soberanía e independencia sino hasta después de 1823 cuando declaró su famosos Manifiesto: América era para los americanos. Sin embargo de esta nota aparecida en el Correo del Orinoco reconocemos la manera como los contrarios a las causas de la independencia de las provincias del sur, posponían las discusiones sobre el tema, lo mismo que han hecho siempre cuando los intereses de EEUU se reservaban en desmedro de los intereses de la comunidad latinoamericana que inspiró Simón Bolívar, es lo que hoy llamamos baipás político.

Fue un momento crucial para continuar el proceso de expansión territorial de EEUU en América, desde los disparos en Isla Amelia Florida (1817), cuando los patriotas venezolanos Lino de Clemente y Pedro Gual junto a otros temerarios héroes se atrevieron a provocar a las fuerzas militares de Washington para iniciar con España el Acuerdo Adams-Onis, Estados Unidos tuvo que poner atención especial a los sucesos al sur del continente.

Ese mismo año de 1821, Rusia, miembro de la Santa Alianza, había declarado la resolución Mare Clausum suerte de decreto de zona comercial situada en la costa pacífica de América al norte del paralelo 51 de la costa americana y al norte del paralelo 45 de la costa asiática, eso implicaba el control y posesión de todo el mar ubicado desde el hoy estado de Oregón y Washington hasta Alaska. Pero en la costa sur-este el Acuerdo Adams-Onis, aseguraba para Estados Unidos los territorios de Florida y parte de Luisiana, y una neutralidad suscrita en torno a la guerra con las provincias españolas en América que le aseguraba a España una suerte de seguro para que EEUU no apoyara la gesta independentistas al sur. La condición de España como aliado pobre en la Santa Alianza le aseguraba el soporte de Rusia, Prusia y la Francia Absolutista en caso de una beligerancia con EEUU. Las conversaciones de EEUU con España se iniciaron el mismo año 1817, más no fue firmado por el representante John Quincy Adams sino hasta 1821 cuando se concretó el acuerdo.

A pesar de que el Libertador tenía un cuadro político claro sobre lo que ocurría en los predios legislativos de EEUU y de algunas alianzas posibles no sentía confianza con los yanquis y así lo había expresado a José Tomás Revenga en mayo de 1820:

Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses. El secreto del Presidente [de los Estados Unidos] es admirable. Es un chisme contra los ingleses que lo reviste con los velos del misterio para hacernos valer como servicio lo que en efecto fue un buscapié para la España; no ignorando los norteamericanos que con respecto a ellos los intereses de Inglaterra y España están ligados. No nos dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo que debemos hacer y lo que debemos parecer” (2)

En EEUU se desató un marcado interés por los sucesos revolucionarios en América del Sur, especialmente luego del año 1820, se intensificó una campaña pública a favor de la gestión de Bolívar y los pueblos de Venezuela y Nueva Granada por su independencia. Desde los primeros días de 1821, la gestión de Lino de Clemente y Pedro Gual tuvo que ver con ello, aunque Gual para marzo de 1821 fue designado para ocupar el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores según un decreto del Libertador fechado el 9 de marzo de 1821.

Para el período legislativo 1821-1823 del Congreso de EEUU fue electo el primer legislador de origen latinoamericano, Joseph Hernández delegado por el territorio de la Florida (1823) y se aprobaron recursos para las misiones diplomáticas en los países de América Latina que se acaban de independizar. Hernández había sido del bando realista y, ante la huida de los españoles a Cuba en 1817, decidió quedarse y cambiar su nombre, toda su gestión legislativa se concentró en la distribución de tierras en Florida, de donde él era un destacado terrateniente, en la gestión de carreteras y en el cultivo de algodón y azúcar que era su negocio, pero de apoyar la gesta en Suramérica nada se conoce, baste mencionar sus antecedentes de realista y conservador a ultranza, un Marco Rubio del siglo XIX.

Desde Angostura llegaban a Filadelfia las ediciones en inglés de Correo del Orinoco que entusiasmaron a los partidarios de la Independencia en Suramérica, así en la Cámara de Representantes se generaron debates para discutir el caso por la presión pública para incluir el tema en la agenda legislativa, a tal punto que entre 1821 y 1823 el gobierno de James Monroe, casi obligadamente, debate entre los que están en contra y los que están a favor y se ve presionado para asumir partido por los independentistas y finalmente tiene que reconocer a Colombia como Estado.

Los amigos de la independencia de Suramérica se multiplicaban y se entusiasmaban toda vez que en EEUU se avivaba la lucha contra la esclavitud, tal y como ocurrió con la resolución o Compromiso de Misuri en 1820 que delimitó geográficamente los estados esclavistas de los abolicionistas.

Pero al sur el huracán de independencia ya había acabado con las fuerzas realistas y un nuevo desafío de integración continental apareció en el horizonte de Suramérica.

Aldemaro Barrios R. | venezuelared@gmail.com

(1) Correo del Orinoco. Núm. 100. Angostura: Sábado, 7 de Abril de 1821-11°. Edición facsimilar, Centro Nacional de Historia,  Caracas-Venezuela. 2018
(2) Pividal, Francisco. Bolívar pensamiento precursor del antiimperialismo. Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, Venezuela. 2006.p.130