LA ARAÑA FEMINISTA | La Nueva Mujer

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La “Nueva Mujer” y las condiciones para que esta surja es un tema que ocupa al socialismo feminista desde finales del siglo XIX.

Ya en los inicios de la revolución rusa (1917) se plantea el romper con el esquema mujer-esposa-madre basado en la sumisión y el sacrificio como una de las condiciones necesarias para que las mujeres se asumieran como sujetas políticas activas.

Bajo la consigna “revolución en la vida cotidiana y de las costumbres” se planteó cambiar la situación de las mujeres y forjar una nueva concepción del mundo y de las relaciones entre los sexos, en la naciente revolución rusa según señala la filósofa cubana Georgina Alfonso G. en su trabajo Feminismo, Marxismo y socialismo: del solipsismo al diálogo.

Desde entonces las mujeres revolucionarias han empujado y planteado el necesario desmontaje de las lógicas que sostienen las estructuras de la sociedad burguesa: familia-matrimonio-iglesia, estructuras que legitiman las opresiones, y que fueron creadas para sostener el sistema capitalista y reproducirlo.

Este cuestionar las estructuras de la sociedad burguesa es un tema pendientísimo en la Revolución Bolivariana para seguir avanzando en la construcción de la revolución feminista, esa que nos encargó Chávez.

En ese sentido, ya es hora de preguntarnos en la Revolución Bolivariana, ¿cuál es la “nueva mujer” que queremos?, ¿las familias? y si las iglesias pueden aportar en el surgimiento de la nueva mujer u hombre revolucionario o están destinadas a ser la piedra de tranca de esta necesaria trasformación.

La “nueva mujer” no va a surgir si solo la atendemos como las primeras víctimas de la pobreza o de la guerra.

No tendremos una sujeta política crítica y consciente si seguimos asumiendo sus aportes a la revolución como una extensión del esquema mujer-madre-esposa y por ende cuidadora o, si la sociedad sigue asumiendo la tutoría sobre su cuerpo y penalizando sus decisiones sobre él.

En definitiva, la nueva mujer de la Revolución viene acompañada por nuevas formas de concebir la familia y el papel de las iglesias y su influencia más allá de sus congregaciones.

Sabemos que son tiempos difíciles de asedio imperial y que en estos tiempos a muchas y muchos en el Gobierno el planteamiento de temas tan estructurales les puede parecer realmente inoportuno, pero pensemos que si en medio de esta guerra no seguimos avanzando en la construcción de una Venezuela justa para todes ellos ganan.

Solo nos queda saber cuáles son las y los dirigentes de la Revolución que den la cara en estas luchas y estén dispuestos a asumir los costos y no solo las victorias.

Ciudad Ccs / Alejandra Laprea
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