AL DERECHO Y AL REVÉS | La guacamaya

Domingo Alberto Rangel

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En los expedientes y anales de la Fiscalía no aparece registrado el nombre del ave. Tampoco el apellido como es costumbre en los consultorios veterinarios donde al animal le endosan el apellido del dueño… y así tengo un gato que terminó llamado Percusio Rangel.

La guacamaya jamás pensó que iba a ser “tendencia” por una horas merced a la polarización que todo lo confunde… y lo que no puede confundir lo estupidiza que es peor.

La tragicomedia comenzó cuando algún ocioso dotado de celular inteligente vio pasar una moto de trabajo… con una guacamaya de parrillera dentro del cajón para llevar peroles.

Inmediatamente el sujeto tomó una foto que bien pudo ser acompañada de un comentario inteligente… pero no… ya expliqué que solo el celular merece ese calificativo.

El fotógrafo disparó y en seguida subió al Twitter que en estos días es más peligroso que juerguear en el hotel Penélope… y zas… “la noticiaestaba hecha.

Moto china… barata… conductor con chaqueta de 2 colores… uno rojo… y el identikit estaba hecho: Se roban guacamaya ¿?, lo cual no está penado como delito por la ley… y encima debe ser chavista el ladrón.

En la foto de marras aparecía la placa de la moto… y dado que la Fiscalía no tenía nada mejor para ese día… salvo hacerle caso a una manada de ociosos que llamaban para hacer su “denuncia”… por la placa detuvieron al conductor.

En medio de cosas más importantes pienso que ese hecho merece comentarios aparte.

El primero relacionado con el hecho en sí: ¿Quién le dijo al idiota que tomó la foto que cargar una guacamaya en el portaequipajes de una moto… es delito? ¿Preguntó por el origen de tan inusual pasajera que para colmo no estaba amarrada?

¿Se hicieron la misma y necesaria pregunta los seguidores del idiota… que retwittearon a placer la foto con la placa de la moto y el ave en el portaequipajes?

Como digo la polarización es peor que la mafafa colombiana en cuanto a que embolata los sentidos… y no solo surte efecto en los que “ad litere” embistieron la parte roja de la camisa o chaqueta… sino en la Fiscalía donde me dicen que el jefe quiere hacer las cosas “bien”… lo que deja mal parados a todos sus antecesores pero eso es otro asunto.

La Fiscalía informó que por la placa habían identificado al conductor de la moto y lo detuvieron: ¡Bravo por lo raudos!

Hay sin embargo un “pero”: ¿Desde cuándo se puede detener a un ciudadano por una denuncia que más bien parece chismorreo sobre una falta que no es delito?

¿No es más importante que el asunto de la guacamaya… digamos tratar de esclarecer qué sucedió con el ciudadano Carlos Lanz?

¿Habrá alguna manera de hacer entender a los twitteros que sus irresponsabilidades pueden causar desgracias… como una guerra?

La Primera Guerra Mundial comenzó cuando el heredero de la corona austro-húngara y su esposa terminaron asesinados en Sarajevo y no hubo manera de frenar las movilizaciones de los ejércitos que tenían planes de contraataque autónomos del poder político.

Peor en este siglo de pandemias y otras arbitrariedades: ¡Si de guerra se trata ya estamos los venezolanos metidos en una pero de quinta generación!

Así, en estos días se recordaban los 2 años de aquel ataque cibernético a las instalaciones del Guri… que dejó a casi todo nuestro país sin energía eléctrica por una semana.

Y justo el día que la Fiscalía anunció la liberación de un motorizado cuyo pecado fue recoger una guacamaya para llevarla al puesto del Parque del Este para que le atendieran un ala rota… nos llegó la noticia de un ataque con drones y cohetes de rebeldes hutíes al mayor puerto petrolero del mundo… Rás al Tanura en Arabia Saudita: Y en seguida la estupidez del Twitter señaló a los iraníes a quienes ni la monarquía saudita había acusado.

Sobre el sabotaje eléctrico donde las evidencias y los saltos de alegría de los cómplices localesdelataron al interinohay gente que para salvar al autoproclamado acusan a la incompetenciapero escamotean lo realmente grave: ¡qué venezolanos se hayan prestado para semejante crimen!

Lo de la guacamaya pudo terminar con linchamientos y en este clima guerrero hasta es posible que se desate una guerra cómo sucedió en Sarajevo… y uno se pregunta ¿Hasta dónde podemos llegar si no se hace un esfuerzo por frenar la estupidez?

Domingo Alberto Rangel