Convivir para vivir | “La cultura y el emprendimiento enaltecen y purifican el alma”

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Nuestro entrevistado en esta sección es el colega José Antonio Valero Véliz. Nacido en San José de Río Chico (estado Miranda) el 10 de marzo de 1983. Licenciado en Trabajo Social, por la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba-2008) y Licenciado en Comunicación Social (Universidad Bolivariana de Venezuela-2016). Formó parte de la Décima Cohorte del Frente Francisco de Miranda (Escuela de Formación Política Frank País, Santiago de Cuba-2005). Además, lleva un interesante perfil como rockero, poeta, agricultor y emprendedor cacaotero. “Con mis raíces afrodescendientes, me dediqué desde niño a las labores agrícolas y a valorar el trabajo del cacao”, expresa José Antonio.

Poesía y Rock 

Son 15 años que lleva en el medio poético, José Antonio. Gracias a su maestro William Osuna (presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello), quien le transmitió la pasión por las letras, no solo como un quehacer, sino a escribir desde el alma y el corazón. “Cada tarde, desde mi chinchorro, mientras recibía la brisa de las palmas, del chaguaramal y el mar, me nutría con las poesías de Neruda, Gerbasi, Baudelaire y otros. A partir de allí me dio por combinar las letras con el rock. ¿Por qué el rock? Durante mi infancia, mi padre me enseñó la buena música. Como dice el refrán ´Hijo de gato caza ratón´. A los 5 años recibí clases de canto, ejecución de instrumentos y nació mi amor por el rock ¡Sigo siendo rockero hasta el último suspiro de vida!”, así lo argumenta José Antonio, quien ha participado como productor dentro del movimiento rockero venezolano –de la mano de Paul Gillman–. Asimismo, formó parte de bandas como Augurio, Raza Rebelde, Estigia y Pentagrama.

¡Manos y corazón a la siembra y al emprendimiento familiar! 

“La agricultura es lo más preciado en mi vida y nací con ello. Crecí en un entorno donde me enseñaron a valorar y amar la tierra, gracias al trabajo y esfuerzo que la misma aplica. El Asentamiento Campesino Yaguapita (ubicado a 45 minutos de la carretera Caucagua-Tacarigua-Higuerote, en el Municipio Acevedo del estado Miranda) es uno de los lugares mágicos de la costa barloventeña. Al entrar, se siente el calor que acompaña el aroma del chocolate. Nos dedicamos a una labor frecuente en la zona y es la producción de chocolates en todas sus presentaciones, elaborados desde su primer ciclo hasta el producto final. Esta Unidad de Producción Familiar (UPF) lleva por nombre ‘La Cimarronera Véliz-Istúriz’ y tiene más de 20 años. Durante la pandemia se tomó en cuenta el empuje de esta fábrica familiar donde, con dedicación, optimismo y empatía en la comunidad, se han realizado más de 5.000 mil productos –hasta la fecha–, con base en el cacao y sus derivados (bombones, panelas de chocolate para repostería, té de cacao, y pronto incursionaremos en el licor y ponche crema de chocolate)”, relata José Antonio.

Para nuestro cultor este trabajo es arduo, de principio a fin, ya que la materia prima la obtienen de sus haciendas cacaoteras (de 12 hectáreas) desde hace más de 15 años. Recientemente sembraron más de 2.000 matas de cacao para continuar con este maravilloso trabajo, beneficiando positivamente tanto a la familia como a muchas comunidades de la zona.

Al preguntarle sobre la dinámica del trabajo cacaotero nos dice: “Con cuatro miembros de la familia nos encargamos de cortar las mazorcas de cacao en la hacienda y cumplir con los procesos de desgranar, fermentar, secar al sol (si las condiciones atmosféricas lo permiten), el tostado y molienda… donde nos turnamos para dar con un rico producto que, a la larga, alegra al pueblo venezolano (…) Acá, en Caracas, desde hace 8 años logré, junto a otros compañeros de la UBV, crear una red de productores de La Guaira y Miranda. De allí nace la ‘Feria Conuquera’ (los primeros sábados de cada mes), llevamos rubros del campo a la ciudad (plátanos, legumbres, alimentos procesados), con los mejores productos de calidad y al mejor precio”, enfatiza el entrevistado.

Llevar la verdad con su profesión de periodista  

José Antonio confiesa que el periodismo es su potencial de más fuerza y seguirá siendo su baluarte de vida: “El periodismo es llevar la verdad en todas sus vertientes. Mi propósito es combinar mis diversos roles y contribuir de forma positiva en la sociedad”, afirma.

La pandemia me permitió ser creativo 

“Desde que empezó la pandemia del covid-19 –y más aún en cuarentena–, el emprendimiento ha crecido satisfactoriamente. Debemos recurrir a una agroecología sustentable para bienestar del pueblo. El trabajo del campo da un resultado palpable, que hasta en la ciudad se puede aplicar. El rock, la poesía, la agricultura y el emprendimiento, son oficios que enaltecen y purifican el alma. Nos adentran en un viaje en el tiempo y que en la cotidianidad perdura. Es cultura, es pasión”, concluye Valero.

Ciudad Ccs / Siboney del Rey