libroslibres | John Updike

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Con su peculiar sentido del humor, Roberto Malaver me preguntó el otro día: “¿Usted conoció a Dizzy Gillespie en España? ¡Usted sí que ha tenido suerte, doctor!”. La verdad es que sí he tenido suerte de conocer o encontrarme con algunos personajes notables del arte, la literatura o la música del siglo XX, incluyendo a Roberto Malaver, quien casi cada vez que pone en televisión a un libro de su biblioteca, es la misma edición que yo tengo. Hoy volvió a ocurrir un azar: por allá abajo, en el último tramo de mi biblioteca, asomaba la punta de un libro, esta vez uno de John Updike, Midpoint and other poems, publicado en 1970 en Nueva York por Fawcett Crest Book, es una edición que ya lleva más de 50 años conmigo, y contiene fotos de los padres, hijos y esposa de Updike, cuyas imágenes ha incorporado a los textos, indicando con ello una innovación formal en el modo de hacer poesía en Estados Unidos.

Updike concluyó este poema en agosto de 1968 y lo juntó a otros titulados Poemas de amor y Versos ligeros, todos ellos componen un conjunto de textos poco conocidos de este autor, pues Updike debe más su reconocimiento a su labor como novelista, ante todo a su saga compuesta por Parejas, El centauro, Corre, conejo, corre, y La Feria de la Casa Pobre. Fue un narrador muy leído durante los años 60 y 70 del siglo XX; ganó el Premio Pulitzer dos veces, la última de ellas en 1991 por su obra Rabbit at Rest y la primera por Rabbit Is Rich, las cuales giran sobre la personalidad de una estrella de atletismo, Harry Angstrom, quien luego se convirtió en vendedor en un pequeño poblado de Pennsylvania. También ha publicado varias colecciones de relatos: La misma puerta, Plumas de paloma y La escuela de música.

La inmensa popularidad de estas obras y de este personaje, Angstrom, forjaron la fama de Updike, quien nació en Shillington, Pennsylvania en 1932 (por lo cual estaría en estos días cumpliendo los 89, aunque ya falleció en 2009 a los 77), y en esa oportunidad dijo a un periodista que “en los Estados Unidos envejecer es una tragedia, en cuanto una persona llega a vieja no se siente cómoda, y entonces vemos en la calle a ancianos que han perdido el gusto por la vida”.

En aquella ocasión me dirigí con mi amigo el escritor Oswaldo Trejo a un coloquio que organizó Monte Ávila Editores con John Updike. En efecto, allá estaban aguardándolo Arturo Úslar Pietri, Salvador Garmendia, Denzil Romero, Hugo García Robles, Juan Sánchez Peláez, y Osewakdo y yo nos unimos a ellos. Yo llevaba en mi mano el volumen suyo Midpoint y otros poemas y Updike me lo autografió con estas palabras: “For Gabriel Jiménez Emán Best wishes I’m glad you liked Midpoint. John Updike, Caracas, 21-1-81. Cuando el autor me lo firmó contaba con 49 años y yo apenas con 31.

Me ha producido una gran alegría encontrarme de repente con esta vieja edición de los poemas de Updike, un grande de las letras norteamericanas, hombre jovial, simpático y sencillo, como deben ser, creo yo, los escritores. Estudió en Harvard y en la Escuela Ruskin de Dibujo en Oxford.

En los años 50 perteneció al cuerpo de colaboradores del prestigioso magazine New Yorker, donde publicó ensayos, poemas y artículos. Voy a revisar bien sus libros de poesía y veré si logro traducir algunos de estos textos para honrar su memoria, y así puedo seguir con mi racha de buena suerte de conocer personalidades, entre las que puedo seguramente incluir a un tipo tan ocurrente e ingenioso como Roberto Malaver.

Ciudad Ccs / Gabriel Jiménez Emán