SOMOS LO QUE SOMOS | Destino común de la humanidad

Luis Zárraga

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Otro mundo ha emergido, vamos hacia un mundo pluricéntrico donde la única manera que tenemos para enfrentar el sistema financiero mundial es una alianza entre todos los pueblos del mundo que han sido bloqueados por el imperialismo norteamericano, como Venezuela, Nicaragua y Cuba en nuestro continente, con el aval de China, Rusia e Irán, entre otros.

Si en América Latina nos uniéramos todos en una alianza perfecta, otro gallo cantaría como expresó en su momento el Comandante Hugo Chávez Frías al eterno Fidel Castro.

Para oponerse al sistema financiero internacional, el jefe de Estado, Nicolás Maduro, dijo recientemente: “Venezuela hace un llamado a poner fin a la utilización perversa y manipulada que hacen algunas potencias del sistema financiero internacional para secuestrar los activos y recursos de las naciones en desarrollo. Es un robo que todos nuestros pueblos rechazan”. Con lo dicho por Maduro, si las potencias de la derecha dejaran de robar iríamos a la consecución de un destino común de la humanidad.

Lo cierto es que, con todo y la manipulación, los países injerencistas han evidenciado hoy en día las deficiencias del capitalismo mundial. Hay que dejar en claro que el problema no son los pueblos sino los gobiernos cuando nos referimos a países manipuladores e intervencionistas.

Hoy vamos hacia un mundo pluripural, ningún país del mundo puede luchar solo contra el imperialismo de EEUU. Chávez avanzó en esto cuando se creó el ALBA en la búsqueda de un mundo más justo para todos los pueblos.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), fundada en 2004, es un mecanismo de integración conformado por países de América Latina y el Caribe. Se basa en principios de cooperación, complementaridad y solidaridad, respeto a la soberanía y autodeterminación, igualdad, entre otros.

Con el ALBA, se detuvo la creación del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas, impulsada por Estados Unidos) y ahora bajo ese manto de dignidad es que Maduro ha propuesto el cambio de petróleo por vacunas y así garantizar el cien por ciento de dosis para los venezolanos.

En nuestro continente abundan ejemplos de dignidad en procura de ese destino común de la humanidad al que nos hemos referido en este texto de opinión. Otro ejemplo de dignidad en latinoamérica ha sido la salida de Argentina del denominado Grupo De Lima, que no busca soluciones pacíficas sino que es promotor del impulso de acciones para aislar a países como el nuestro cuando esas naciones no han querido reconocer al presidente legiítimo de Venezuela el camarada Maduro.

Este Grupo De Lima, dirigido por la OEA, busca aislar al gobierno de Venezuela, y Buenos Aires “no ha podido ni puede acompañar”, musitó el canciller argentino Felipe Sola, en la nueva posición de ese país, ya que con el gobierno del presidente Alberto Fernández, esa nación sureña ha tomado distancia del anterior presidido por Mauricio Macri, que apoyó posiciones injerencistas contra Venezuela desde 2007 hasta 2019.

Son pasos que van andando para buscar ese destino común de la humanidad y la alianza entre los pueblos de bien que emergen con sus gobiernos populares.

Luis Zárraga