AHORA LOS PUEBLOS | ¿Por qué Biden ataca a Venezuela?

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Los acontecimientos, aún en desarrollo, en lo profundo del llano colombo-venezolano, en las remotas poblaciones de La Victoria y Arauquita, pudieran parecer hechos casuales. Sin embargo, la geopolítica actual, nos obliga a establecer interconexiones entre acontecimientos, que aparentemente no guardan relación, ubicando posibles hechos desencadenantes, de múltiples escenarios mundiales. Sólo podremos afrontar como nación, la inevitable incertidumbre, abordando estos hechos desde su complejidad. Una visión de totalidad, nos ayudará a alcanzar una mayor comprensión de la realidad, que nos permita trazar tendencias a corto, mediano y largo plazo.

El contexto internacional sigue marcado por la tensión, entre la unipolaridad impuesta por Estados Unidos y la multipolaridad impulsada por China-Rusia y otros actores. Situación que se ha expresado en los órdenes diplomático, político, económico, social y militar. Esta tensión fundamental, se ha visto agravada por la crisis sanitaria producida por la pandemia de Covid-19, los analistas parecen coincidir que si bien la pandemia no es la causante de la grave recesión económica, ha servido de catalizador de sus efectos económicos, políticos y sociales, agudizando la pugna por el nuevo orden mundial que está naciendo.

Barrett y Chen, sostienen al respecto: “Las epidemias pueden revelar o agravar grietas ya existentes en la sociedad, como la insuficiencia de las redes de seguridad social, la falta de confianza en las instituciones o la percepción de indiferencia, incompetencia o corrupción de los gobiernos. Históricamente, los brotes de enfermedades contagiosas también han dado lugar a reacciones violentas contra grupos étnicos o religiosos, o han hecho recrudecer las tensiones entre clases sociales” (1).

Antes de la pandemia, las explosiones sociales en protesta a la situación de desigualdad profundizada por las políticas neoliberales, impuestas por la élite financiera, fueron recurrentes en diversas partes del mundo, especialmente en Latinoamérica. Los analistas, advierten que: “El malestar social era elevado antes de la covid y se ha moderado durante la pandemia pero, si la historia nos sirve de guía, es razonable esperar que, conforme la pandemia se disminuya, los estallidos sociales emergerán de nuevo” (2).

En medio de una grave crisis sanitaria por la pandemia, Estados Unidos atraviesa una fuerte recesión económica y desempleo, una inestabilidad política marcada por la polarización de su población y falta de legitimidad del Estado y su dirigencia. El hegemón en su decadencia, pareciera aproximarse a un estado de anomia generalizado. Al punto, de experimentar una fuerte ola de protestas raciales, al tiempo que fungía como epicentro del virus, con mayor número de contagios y muertes per cápita.

La errática política internacional de la administración Trump, agravó la crisis en el liderazgo internacional estadunidense. Aunado a esto, sus enemigos estratégicos, han penetrado sus principales áreas de influencia. Biden, retoma la estrategia aplicada por Obama del “smart power”, poder inteligente, con la cual Estados Unidos, recuperó su posición como actor predominante en el concierto internacional, alcanzando importantes objetivos en su política exterior. “…poder inteligente, definido como la combinación del poder duro de coerción y del poder suave de persuasión y atracción” (3). Es así como, Obama (Premio Nobel de la Paz 2009), logró ocho años ininterrumpidos de guerra, continuando con los frentes abiertos en Afganistán, Irak y Siria, además de autorizar ataques contra supuestos grupos terroristas en Libia, Pakistán, Somalia y Yemen.

Samantha Power, administradora de la USAID, nombrada por Biden, señaló que: “La nación estadounidense está experimentando un proceso de pérdida de credibilidad a nivel internacional. Precisa que cada vez menos personas consideran a Washington capaz de resolver grandes problemas globales y cumplir un papel de liderazgo. Enfatiza que en la actualidad existe otro desafío crucial que es lidiar con un rival poderoso como es el caso de China… propuso que se impulsen aquellas políticas que proporcionen beneficios internos claros y simultáneos, al tiempo que respondan a las necesidades cruciales y profundas del contexto internacional” (4).

Atacar a Venezuela, responde para Biden a una necesidad “crucial y profunda” en el contexto regional. Pudiera incluso, llegar a plantarse acciones directas en el territorio y a diferencia de Obama, contar con el apoyo legislativo necesario. Después de la acción política conjunta de Venezuela, Argentina y Brasil, durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata (2005), donde se rechazó la aplicación inmediata del Área del Libre Comercio de las Américas, agenda continental que el expresidente Bush pretendía imponer, la correlación de fuerzas en la principal área de influencia estadounidense, dio un giro inesperado. A la propuesta del “fin de la historia”, las fuerzas populares respondieron desde Latinoamérica “Otro mundo es posible” y con una década ganada.

A pesar de los reveses, las fuerzas populares latinoamericanas continúan avanzando, conscientes del rol fundamental que juegan para concretar la multipolaridad y el fin de la hegemonía estadounidense. El próximo domingo 11 de abril, se desarrollarán dos históricos encuentros electorales: la segunda vuelta por las presidenciales en Ecuador y la posibilidad cierta con Andrés Arauz del regreso del Correísmo al poder; y los comicios presidenciales y legislativos en Perú, bajo una fuerte inestabilidad política y social, el electorado no muestra aún una tendencia clara, por lo cual se presume que la presidencia y vicepresidencia, se definirán en una segunda vuelta. Resalta la candidatura de Verónika Mendoza, por el Movimiento Juntos Por Perú, con clara definición a la izquierda y con el apoyo de las mujeres y los pueblos indígenas. También estaban previstas las elecciones para la Asamblea Constituyente, alcaldes, concejales, gobernadores en Chile, las cuales fueron pospuestas por el parlamento para mayo, cabe destacar que el pueblo chileno ha dado contundentes demostraciones de su rechazo a las políticas neoliberales impuestas por la derecha.

Ante una apretada agenda electoral en la región para el 2021, que incluye a Haití (Referéndum Constitucional, 25 de abril / elecciones presidenciales y legislativas, 9 de septiembre), Paraguay (elecciones municipales, 10 de octubre), Argentina (elecciones legislativas, 24 de octubre), Nicaragua (elecciones generales, 7 de noviembre), Chile (elecciones presidenciales, 21 de noviembre) y Honduras (elecciones generales, 28 de noviembre); Estados Unidos avizora, una ola de levantamientos y victorias populares que podrían revertir su liderazgo, es por ello que podría plantearse un escenario de guerra para desestabilizar toda la región y adelantarse a la inminente pérdida de sus dos principales bastiones como son Colombia y Brasil, países que tienen pautadas citas electorales para el 2022.

Anabel Díaz Aché

Fuentes Consultadas:
(1) y (2) Barrett Philip y Chen Sophia, La larga sombra de la COVID-19: Repercusiones sociales de las pandemias, Publicado en el Blog del Fondo Monetario Internacional, el 03 de febrero de 2021. Disponible en: https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=14975

(3) José Luis Valdés-Ugalde Frania Duarte (2013), Del poder duro al poder inteligente. La nueva estrategia de seguridad de Barack Obama o de la sobrevivencia de la política exterior de Estados Unidos Revista NORTEAMÉRICA, Año 8, número 2. México. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/pdf/namerica/v8n2/v8n2a2.pdf

(4) González Morales, Rafael, Samantha Power y la USAID: Claves de su pensamiento político, publicado en el portal América Latina en Red, el 29de marzo de 2021. Disponible en: https://www.alainet.org/es/articulo/211577