CNE encuentra la horma de su zapato

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A medida que el diálogo y la reconciliación en nuestro país sean considerados como una máxima, el funcionamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE) encontrará la horma de su zapato a fin de desarrollar la independencia orgánica que permita garantizar justicia, equidad y juego limpio.

Anteriormente la confirmación de acuerdos postelectorales entre gobierno y oposición se vio trastocada por llamadas telefónicas provenientes desde Washington con la orden de no acatarla. Gran experiencia tiene el gobierno venezolano de esa injerencia yanqui. Aquí cabe advertir lo infructuosas que fueron las negociaciones logradas en los diálogos en Venezuela, República Dominicana y Noruega en 2014, 2016, 2017 y 2018.

Todo esto servirá, entre otras cosas, para sacudirse el barro de la traición y la corrupción que humedeció a la asamblea en desacato durante cinco años. Estos son algunos hechos: pisoteo a la Constitución; sabotaje y provocación; acciones aventureras de magnicidio, invasión mercenaria y el frustrado golpe de Estado; robo; asesinatos y quemas de humanos; fascismo; usurpación de poder y guarimbas.

La oposición, que hoy comparte el ejercicio legislativo del país (alejada de aquel parlamento ya fenecido que dirigido desde la Casa Blanca envileció el Poder Legislativo Nacional), se rige por el estatus constitucional en pro de la paz y la reconciliación. En el Comité de Postulaciones Electorales de las y los candidatos, la bancada opositora ha coincidido con un CNE estructurado, como establece la ley, con diferentes sectores de la sociedad.

En la actualidad tenemos un CNE juramentado por la Asamblea Nacional (AN). Los cinco rectores principales del CNE son: Pedro Calzadilla, Enrique Márquez, Alexis Corredor, Tania D’Amelio y Roberto Picón, con sus respectivos suplentes. En el seno del CNE, los y las integrantes escogieron los cargos de Presidente y Vicepresidente y fueron proclamados Pedro Calzadilla en la Presidencia, y Enrique Márquez en la Vicepresidencia para el período 2021-2028.

No faltará que la oposición ultra reaccionaria y apátrida, con siniestros fines políticos, trate de enrarecer con circunstancias inciertas los próximos eventos electorales.

El nuevo CNE, ente rector del poder electoral, según lo dispuesto en el Artículo 293, ordinal 10, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; debe velar por garantizar la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia de los procesos electorales, así como la aplicación de la personalización del sufragio y la representación proporcional.

J.J. Álvarez