68 ruedas

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Mi amigo Tomás Musset, asistente del maestro Soto durante muchos años en París, me dice cada vez que me ve: “¡Coño, Humberto, a ti si te ha costado llegar a los 70!”. Y yo me río porque es verdad, jajaja. Solo le digo: “Es verdad, mi pana, yo cumplí 30 años en París”, y se los conté a mis hijos cuando cumplieron 30, que en un abrir y cerrar de ojos cumplí 60 en Houston, en una fiesta memorable que me hizo mi hija Ligeia, mi adorado yerno Carlos Reyes, incluidos mis más adorados nietos Stephanie y Carlos Gabriel.

No sé por qué extraña razón la velocidad del alma se contuvo, porque a partir de allí mi vida se hizo como más lenta. Ese es mi mensaje que extiendo a mis amigos jóvenes, de los 30 a los 60, todo pasa y todo queda, a mí no me quedó mucho, salvo el apartamento de la Libertador, bueno medio, jajaja, porque la otra mitad es de Dilcia, verdadera artífice de esa compra, porque yo era un loco creyente de vivir alquilado. Para ser honesto, Dilcia es el mejor activo de mi vida, aunque pasiva es también, así no tengamos relaciones maritales desde hace 20 años, sin que por eso deje de ser el primer amor de mi vida, y una persona verdaderamente importante para mí, así ella viva en su casa y yo en la mía. Razón tenía el ratúvelo de Jackie Traverso, ¡lo que jode es el techo! jajaja.

Pero, bueno, para seguir en este nuevo paso de tortuga de mi vida, a los 61, en La Habana, decidí retirarme, pero mi madre Ana Lucía se me apareció en una de sus performances oníricas, me haló una pata, y me convenció de que todavía me quedaba cuerda, luego ocurrió un episodio memorable que duró tres años y que todavía me hincha el corazón, a pesar de las distancias… pero heme aquí, escribiendo tres libros a la vez, y dos en ciernes, esperando a una muerte que afortunadamente no me quiere. No queda otra que seguir esperando la gloria que nunca llegó, siempre quise tener una no-novia que se llamara Gloria, pero la felicidad hizo nido en mí… ¡Gloria, te seguimos esperando… Por ahora!… jajaja

Ciudad Ccs / Humberto Márquez