AHORA LOS PUEBLOS | ¡Liberen a los Patriotas!

Anabel Díaz Aché

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«…el imperio hoy no respeta frontera, no tiene controles, ni límites».
Carlos Lanz (1)

Dentro de la estrategia de guerra híbrida, la administración Biden, viene aplicando un plan más estructurado contra la Revolución Bolivariana, que su antecesor Donald Trump. Abriendo un frente de guerra irregular en el estado Apure, donde desde el 21 de marzo se vienen ejecutando acciones de combate, entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y grupos irregulares terroristas colombianos, que buscan el control territorial al Sur de Venezuela.

En el marco de la denominada operación Escudo Bolivariano 2021, la FANB logró repeler la acción de los grupos armados en nuestro territorio; y el Estado venezolano ha prestado todo el apoyo a la población civil desplazada en el sector de La Victoria, compuesta en su mayoría por familias binacionales, para el retorno con todas las garantías a sus hogares.

Desde el 22 de abril, se activó un escenario de guerra difusa, dirigido por El Coqui, jefe de la banda criminal del corredor barrial Cota 905, aliada al paramilitarismo, que retoma sus ataques a objetivos militares y policiales, y avanza en una confrontación por el control territorial en el sector El Carmen, de la parroquia La Vega, al suroeste de la ciudad de Caracas. En ambos casos, los organismos de seguridad del Estado han logrado abortar, focalizar y confinar los conflictos, evitando su generalización, siguiendo los lineamientos del Método Táctico Revolucionario y respetando los Derechos Humanos de la población civil.

Para el 15 de mayo de 2021, el Ministro del Poder Popular para la Defensa, General en Jefe Vladimir Padrino López, denunció ante la comunidad internacional, que el 23 de abril fueron capturados ocho (8) profesionales militares en Apure. Calificó el hecho como un “infame secuestro de nuestros soldados” y exigió a los captores que ilegalmente les mantienen en cautiverio, la preservación de sus vidas e integridad física. Asimismo, señaló que la Cancillería de la República ha efectuado las coordinaciones con el Comité Internacional de la Cruz Roja para que sirva de enlace en la entrega de nuestros hermanos combatientes. Razón por la cual, realizó el llamado: ¡LIBEREN A LOS PATRIOTAS!

El General Padrino López agregó que estos grupos terroristas “utilizan métodos asesinos y cobardes como las minas antipersonales y cargas explosivas detonadas a distancia, que causaron la muerte de efectivos militares y ocasionaron graves heridas a otros, algunos de ellos con mutilaciones de miembros e incapacitación de carácter permanente”. Culminó señalando que: “Es importante recordar, que esta estructura criminal se vale de la inacción y aquiescencia del gobierno colombiano para desarrollar sus delitos transnacionales. Al respecto, algunos países ya han expresado su profunda preocupación debido a la inestabilidad regional que puede generar la violencia armada desplegada por estas bandas delictivas en la frontera colombo venezolana” (2).

La sociedad venezolana, a diferencia de la colombiana, no ha atravesado en el siglo pasado, por un conflicto armado interno prolongado, por lo tanto, desconoce los niveles inusitados de violencia que pueden generar los grupos paramilitares. El secuestro es un delito, que afecta a la víctima, a su familia y expone a la población en general a una presión sicológica de miedo y angustia. Podemos suponer los fines políticos que intentan obtener estos grupos con la retención de nuestros soldados, y a la vez, establecer una relación con las extrañas circunstancias en las que desaparece, desde el 8 de agosto de 2020, el profesor Carlos Lanz, el ideólogo más importante del Método Táctico de Resistencia Revolucionaria; analista acucioso de la guerra no convencional, implementada por Estados Unidos contra Venezuela y fiel defensor de la unidad cívico-militar.

Analizando el discurso de los voceros y voceras así como el de comunicadores al servicio de los partidos opositores, encontramos una intención en la narrativa de estos hechos de crear falsas noticias y matrices de opinión, dirigidas a desmoralizar a los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, desmovilizar a través de generar confusión y división en las fuerzas populares, crear focos de presión al Gobierno Bolivariano e incluso incitar el ataque y uso indiscriminado de la fuerza, por parte de los organismos de seguridad del Estado; claras provocaciones que han tenido una lectura y respuesta mesurada desde el chavismo.

Iván Duque, siguiendo fielmente el guión preestablecido desde El Pentágono, de provocar sistemáticamente hasta lograr una escalada en el conflicto colombo-venezolano, mostró las pretensiones del ejecutivo colombiano, de abrir de forma unilateral la extensa frontera entre ambas naciones, el hecho fue denunciado el pasado domingo 23 de mayo, por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Sin embargo, como lo expresamos desde esta columna el 29 de abril, “Colombia experimenta un escenario interno de fuerte inestabilidad y posible estallido social.” Desde el 28 de abril que inició el Paro Nacional, no han cesado las movilizaciones en todo el territorio, con visos ya de insurrección popular, con expresiones muy importantes desde las principales ciudades y zonas rurales. La presión popular, obtuvo su primer trofeo, con el retiro por parte del ejecutivo de la Reforma Tributaria, y su segunda victoria con el retiro de la Reforma Sanitaria; a pesar de la cruenta represión de casi un centenar de víctimas fatales y más de 700 desaparecidos, el valiente pueblo colombiano se mantiene en las calles y su clamor es el fin del narcoterrorismo de Estado, expresado en el uribismo, como corriente política.

No es necesario un análisis muy profundo, para deducir que el ejército colombiano, que cuenta con todo el apoyo de recursos, armas, asesoría militar, despliegue tecnológico de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, se encuentra hoy en una verdadera encrucijada, que podría despejarse de manera positiva para el futuro en paz de esa hermana nación y toda la región. Lo que permitiría, para el próximo año, abandonar las estadísticas macabras de masacres, desaparecidos y ajusticiamientos para empezar a dirimir sus diferencias, contando los votos y respetando la voluntad de su heroico pueblo.

Anabel Díaz Aché

Fuentes Consultadas:
(1) Lanz, Carlos (Abril 2018), Taller Sobre Guerra No Convencional y Estrategia de Amplio Espectro.
(2) Comunicado Oficial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, 15 de mayo de 2021. Disponible en: http://www.mindefensa.gob.ve/mindefensa/2021/05/15/comunicado-oficial-de-la-fuerza-armada-nacional-bolivariana-18/