Magallanes

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Ayer nomás pensaba que el nefasto Covid, no me había salpicado en las últimas semanas… ¿Por dónde vendrá el coñazo?, me pregunté… esta mañana me enteré, que anoche a las 9 se llevó a mi querido amigo Francisco Magallanes… El Maga, como le decían mis amigas, fue el propio compinche desde que nos conocimos en los días de la fundación del club del ron en la Hacienda Santa Teresa, a la que dedicó gran parte de su vida, directivo hasta el último de sus días. Desde el principio hubo una conexión mágica, él como ingeniero, no sé cómo hizo para entender perfectamente a este poeta que se le había aparecido en su vida, más allá de Alberto Vollmer y Chuma, el Maga fue el verdadero apoyo de aquellas hermosas andanzas. Debo decir de paso, el orgullo que sentía de tener un amigo como yo, y por supuesto, yo de tener un amigo tan extraordinario como él.

Hoy te lloro, Maga, hoy me muero de la tristeza, estoy como Chuma cuando me dijo: “Tengo el corazón como si me hubiesen dado un sartenazo en el pecho”, esta ausencia tuya no se compensa con nada, ahora mismo pienso las cosas que no nos contamos, como que nunca te dije que me acaba de caer la locha de la vez que llegué a un evento de la hacienda con aquella muchacha de mis amores que tú ‘afectuaste’ tanto, y al llegar a la alcabala, la muchacha de turno me colocó el brazalete vip, diciendo y estos son los de sus hijas, jajajaja siempre fuiste un jodedor, pero ahora me cuenta la susodicha que ella dijo:

“Dígale a Magallanes que no somos sus hijas, sino sus nietas” jajaja.

Así queremos recordarte hermano querido, con tu santo humor y tu sonrisa enigmática. Por alguna extraña razón te sentía inmortal, o mejor te siento porque a pesar de la mala noticia, siento que estás aquí, a mi lado soplándome esta nota. Hace un rato te dedicaba el programa de radio, un primer segmento de sevillanas, “Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma”, pero para el segundo sentí que me decías: bueno, se acabó el lloriqueo, ya con un segmento basta, y sentí que quería escuchar boleros y así lo hice… ¡Hasta siempre hermano del alma!… ¡Abrazos a Malena y los muchachos!

Humberto Márquez