HORIZONTE DE SUCESOS | Otro horizonte

Heathcliff Cedeño

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Esta columna está cerca de cumplir un año. El 5 julio del año pasado se publicó el primer Horizonte de sucesos, en el que más o menos quise dar una explicación sencilla de este lugar en el universo y el misterio que subyace en su existencia. También he tratado de buscar ese correlato en la vida cotidiana y su vinculación con el mundo de los pensamientos como arquitecto y gran creador que sostiene la existencia en dos direcciones, lo cósmico y lo atómico.

“En esta primera entrega es justo aclarar que en esta columna no se hablará de astronomía ni de fenómenos que ocurran más allá de nuestro planeta. Sin embargo, todo es posible si apelamos a la idea de que los eventos más lejanos y cercanos, los más grandes y los más pequeños, están regidos por las mismas leyes”, dije en aquella oportunidad.

Ciertamente, hablé de fenómenos cósmicos, pero no de los que ocurren más allá del planeta, sino del universo mismo que constituye nuestra cabeza pensante y con el que sostenemos la realidad. Para eso no necesitamos ser físicos ni saber que “después del colapso de una estrella se crea una región finita, pero con una densidad tan grande que de la fuerza de gravedad que ejerce nada puede escapar, ni siquiera la luz, y nadie hasta ahora sabe a dónde va a parar todo lo que entra en esa suerte de inodoro cósmico, también conocido como hoyo o agujero negro (no importa cómo lo diga, siempre evocará un chinazo)”.

Aunque no tenga las respuestas a todos esos fenómenos, rescato el hecho de que cada sábado, sin importar las circunstancias, pongo pausa a lo que esté haciendo y me dedico a darle forma a las ideas que pulularon toda la semana. Claro, también hubo momentos en los que ganó el tedio (o el ratón por la salida del día anterior) y la columna resultó una suerte de gol en el minuto 93 del partido.

Lo cierto es que lo he disfrutado mucho y agradezco el espacio en el que he podido expresar algunas ideas. Y antes de que siga sonando a despedida debo aclarar que no se trata de una, sino de otro comienzo o un giro que no necesariamente debe ser definitivo. Si algo aprendemos de la observación a la vida y la existencia es que todo tiene la misma forma o patrón: una ondulación, algo que va y viene y un constante hacerse y deshacerse de las cosas.

Aprovecho la redondez del aniversario para tocar otros horizontes de ideas, tal vez la idea originaria que le dio nombre a este espacio.

Heathcliff Cedeño