CRÓNICAS Y DELIRIOS | Juegos de palabras (o cómo pensar sonriendo)

Igor Delgado Senior

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En otra crónica de delirios, prometimos aludir a los juegos de palabras utilizados en Venezuela por nuestros humoristas. Entonces, a vuelo de pájaro rasante, efectuemos este breve periplo personal:

El gran humorista, caricaturista y poeta Leoncio Martínez, LEO, publicó en su célebre periódico Fantoches una caricatura alusiva al dictador Juan Vicente Gómez, que contenía las imágenes de una persona con atuendo de turco y la de un hombre muy obeso al lado. La leyenda agregaba su evidente y valiente mensaje: “¡Hasta cuando gomes!”, le decía el turco al personaje obeso. Está demás la añadidura de que LEO fue apresado de inmediato por la policía, para purgar otro de sus frecuentes carcelazos.

Recordamos de nuevo que Francisco Pimentel, “Job Pim”, también cumbre admirable de la poesía festiva venezolana, se hallaba un día trabajando en la redacción de El Universal durante la dictadura de Gómez, cuando sonó el teléfono:

—Aló, habla el ministro Andara. Quiero reclamar porque en la edición de ayer escribieron «el ministro Aranda” y mi apellido es An-da-ra. ¡Les advierto que no toleraré nuevos errores!

—No se preocupe, señor ministro —espetó el Jobo sin identificarse— porque su apellido también es un error, pues yo tengo entendido que no se dice Andara sino anduviera. (Y trancó).

El humor que nos caracteriza siempre se ha nutrido de los juegos lexicales. En El Morrocoy Azul, hito periodístico de gracia y sorna con partida de nacimiento en 1941, encontramos múltiples logros de tal naturaleza que luego del paso de los años, todavía nos deslumbran. Por ello, aún reímos con sus alusiones a “Los tres mosquiteros” o a “¡Jalisco, no te rasques”.

La Pava Macha, semanario de inmenso tiraje de carcajadas, utilizó con notable inteligencia tales recursos; y muchas veces dedicó sus sátiras al presidente Raúl Leoni, quien poseía fama de confundir las palabras. Según La Pava, Leoni llegó una tarde a La Casona y le dijo a la primera dama: “Menca, asísteme, rápido, por favor, porque tengo un hombre atrás”. —Raúl, ¿qué te pasa?, yo no veo a nadie —le respondió la preocupada doña Menca. Entonces, el presidente aclaró la situación: —Entiéndeme, mija, digo que tengo un hambre atroz.

Kotepa Delgado, padre nuestro y roble eterno del humorismo nacional, publicó en el citado periódico un memorable registro traductor del Español-Francés, algunas de cuyas “perlas” nos permitimos insertar:

Su mujer lo engaña con un ruso: Sa femme lo Voltaire avec un Rousseau.
Es un cura maniático y zoquete: Est un manicure pendejeuse.
Es un perrito cariñoso: Est un Perret Gentil.
¡Barajo!, ¿y si me mata?: ¡Vacieux!, ¿et si Mon Martre?
Caldera ganará: Caldera en gagnara.
La señora tiene la cabeza dura: Madame Pompadour.

Miguel Otero Silva dio a conocer en 1971 este ocurrente y jocoso poema Romance de los Whiskys, dedicado a su fraterno amigo Juvenal Herrera:

Llegó de etiqueta negra,
montado en caballo blanco,
con un ratón de tres filos
y de chivas ataviado.
Abrió su inmenso buchanan
de Presidente tumbado
y así le grito a los monjes:
Tomen Old Parr que yo pago,
y con antiquary estilo
pagó con un chequers raro.
¡Que hombre tan rarity es este!,
me dijo con grant cuidado,
le encuentro something special
de ambassador diplomático,
de Rodolfo Ballantine
o de estrella del Bells canto.
Mas le descubrí el ancestor
de King Ramson africano
al verle el color perfection
de black and white trinitario.
¡Era Juvenal Herrera!
de la haig del Guarataro,
cuarto vat 69
y scotish cream de El Callao.

Pedro León Zapata, uno de los caricaturistas de genio e ingenio más resaltantes que ha tenido nuestro país, colocaba leyendas a sus creaciones en forma de esenciales juegos de palabras:

— Ahora la gente no come Perrarina, pero está ladrando (Perros que hablan).
—Lo que pasa es que aquí no tiene la calidad de vida, la calidad debida (Personajes comentando).
—Pierde su tiempo el fanatismo: puede matar humoristas, pero el humor es inmortal (Grafismo de fondo).
—Es difícil hacer humor cuando lo que pasa es cómico (Mano empuñando un lápiz).
—Ayer no resucitó la crisis porque no estaba muerta (Una calavera).

Se nos acabó el tiempo de la cuartilla escritural y quedaron notas en la ocurrente memoria de la computadora, ¡otra vez será!

Igor Delgado Senior