Facundo Cabral sigue aquí y allá

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“¿Qué es la vida? La calle que lleva a la muerte. ¿Qué es la muerte? La calle por la que retornarás a la vida”, así lo afirmaba el cantor argentino Facundo Cabral, una de las figuras más importantes de la canción de protesta en Latinoamérica durante los años 60 y 70, considerado por sus admiradores como el juglar del siglo XX.

Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por la ausencia de su padre, quien se marchó un día antes de su nacimiento y dejó a su madre Sara, sola y con 6 hijos.

Fue un adolescente rebelde con problemas de alcoholismo desde los 9 años y estuvo en la cárcel por su carácter violento; allí conoció a un sacerdote jesuita que le enseñó a leer, escribir y lo introdujo a la literatura universal.

Escapó un año antes de cumplir su condena con la ayuda del sacerdote jesuita, conoció a un vagabundo que le dictó El sermón de la montaña.

Logró cultivar la amistad con personajes inolvidables como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, la madre Teresa de Calcuta, Mercedes Sosa, Khrisnamurti, Julio Iglesias, entre otros.

Su canción más recordada es No soy de aquí, ni soy de allá, escrita en 1970 que ha sido interpretada en 27 idiomas y versionada por artistas como Pedro Vargas, Neil Diamond, Julio Iglesias, entre otros.

Un hombre cuyas armas fueron la guitarra y la paz por encima de las ideologías, a través de sus composiciones e historias, que lo llevaron a recorrer más de 160 países.

Cabral visitó Venezuela muchas veces y reconoció que fue el primer país que lo trató como un artista; cuando vino a Caracas por primera vez en 1972, se presentó en El Show de Renny y vivió en el Hotel Tamanaco tras el éxito de sus presentaciones en televisión.

En 1996, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) lo declaró Mensajero Mundial de la Paz.

No hay muerte, hay mudanza

La madrugada del 9 de julio de 2011, Cabral iba a bordo como copiloto de un Range Rover blanco manejado por el empresario Henry Fariña, quienes transitaban por la avenida Liberación de la Ciudad de Guatemala, rumbo al aeropuerto, cuando fueron interceptados por una camioneta, y un hombre, con medio torso afuera, les disparó ráfagas a quemarropa.

Días antes de su muerte, le comentó a su amigo periodista y locutor argentino Percy Llanos: “¿Sabés lo que es para mí la muerte? Ese momento horrible en el que la gente deja de recordarte. Yo me moriré el día en el que se muera la última persona que me recuerde”.

Ciudad Ccs / Emmanuel Chaparro Rodríguez