Mirada Política

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¡POR FIN FUE PROCLAMADO Pedro Castillo como presidente electo del Perú, luego de mes y medio de haberse realizado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en la nación andina, un retraso que no solo consideramos inusual sino nada lógico cuando ya el conteo del 100% de las actas arrojaba una diferencia de más de 44 mil votos a favor de Castillo sobre Keiko Fujimori; sin embargo, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) había decidido no pronunciarse hasta que no se resolviera y se le diera respuesta a las impugnaciones que introdujo el equipo de Fujimori, quien al final no le ha quedado más que reconocer su derrota.

Ahora bien, ningún organismo internacional dijo nada de este retraso, la OEA hizo mutis, mientras los gringos estaban más pendientes de ver como implosionaban Cuba y Venezuela, y de generar caos en Haití, y los medios internacionales callaron, como esperando que se revirtieran los resultados. De haber sucedido en Venezuela, de seguro en pocos días se armaba el gran escándalo, pero las elecciones eran en Perú, país donde se fundó el Grupo de Lima.

Tenemos nuestras reservas con Castillo, primero porque no nos parece un hombre tan progresista, a pesar que desea generar cambios en Perú con una Constituyente; segundo, porque no cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas y no posee mayoría en el Parlamento peruano, lo que le llevará a negociar con algunos partidos políticos para poder gobernar; y tercero, porque la oligarquía peruana, tan rancia como la colombiana, se abalanzará sobre él y tratará de abrazarlo y enamorarlo para que deje las cosas tal como están, por lo cual pudiera convertirse en otro Toledo u Ollanta Humala.

Amanecerá y veremos, pero Castillo deberá caminar en esa alfombra de vidrio con mucho cuidado, y será necesario que no pierda de vista al Congreso peruano, que hurgará en su pasado a ver si no cometió algún acto de corrupción que les permita apartarlo del poder; porque capaz y se inventan que Castiilo se robo unas cajas de lapices o de marcadores en la escuela donde fue maestro por muchos años.

Y SEGUIMOS OFRECIENDO cortas líneas a la voz del pueblo, que es la voz de Dios, porque los habitantes de algunos sectores populares siguen quejándose por la distribución del agua potable por parte de Hidrocapital, que cada día es más ineficiente. Y es que la gente de la Cota 905, Barrio San Miguel, Los Alpes y Altamira, tienen más de mes y medio que el vital líquido no les llega con regularidad, ya que al parecer se la suministran por pocas horas y a baja presión.

Pero, así como la gente eleva las quejas, también agradece la labor del Estado; y quienes viven en el norte y sur de la ciudad capital están contentos porque fue reinaugurado el sistema Bus Caracas, cuya remozada cara da a entender que el servicio será de mayor calidad y la seguridad será mayor que antaño. Dios quiera sea así, y que el pueblo cuide este sistema y entienda que es suyo y por ello debe preservarlo.

Ciudad CCS / Juan Carlos Pérez Durán