BUZÓN DEL EQUILIBRIO | De mujeres y hombres, un tema inconcluso…

Teresa Ovalles M.

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Una mujer lucha desde que nace. Y debe luchar contra el machismo, el patriarcado y todas las formas de opresión. Los hombres deben entender que no es contra ellos el combate. Se trata de pelear contra la forma de sometimiento más antigua de la humanidad.

Formar seres contra el patriarcado y el machismo es trabajar a futuro en función de un gobierno y una patria socialista, equilibrada y consciente de la necesidad de un mundo mejor, de la necesidad de una sociedad más justa. Y esa es tarea de todas y todos.

Pensar que las mujeres también somos machistas apunta a la gravedad de este tema. Es decir, si nosotras somos machistas, ¿qué queda para los hombres? Esta es una verdad del tamaño de un rascacielos, por eso considero que las mujeres de avanzada son feministas. Que los hombres más avanzados son también feministas. O deben serlo.

El feminismo que abrigo se vierte en la necesidad de atraer a nuestra causa, a los hombres. Porque se excluye, justamente, a la parte más afectada del problema. Los varones. Y aunque me digan falocéntrica, sigo pensando que los hemos excluido de todas nuestras luchas.

Antes dije que una mujer lucha desde que nace. Nacer mujer es ya una desventaja en esta sociedad patriarcal. Luego se lucha contra los lascivos, pederastas, exhibicionistas, morbosos, babosos… contra padres y padrastros deseosos de sus hijas, contra jefes… y un largo etcétera.

Las mujeres muchas veces somos víctimas desde el entorno familiar. Y si somos sus presas de niñas, el dolor es profundo, duele en el alma, de por vida. Nada peor que un violador. Nada peor que un marido celópata, inseguro, agresivo… Nada peor que un acoso sexual, nada peor que un borracho en tu cama. Nada peor que un hombre que sólo se complace a sí mismo. Nada más triste saber que una viuda no conozca un orgasmo. En fin… No sé si a los hombres les pasa. O les ha pasado alguna vez.

Lo cierto es que muchas andamos con un dolor en el alma, víctimas de un depredador machista al extremo.

Teresa Ovalles M.