ARRIMANDO LA BRASA | El hierro forjado, no la hojalata

Laura Antillano

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La zozobra se está convirtiendo en el signo de estos tiempos.

No lo decimos solo por la renuncia del canciller de Perú y el entorno de acontecimientos que le rodean. Desde el principio podíamos suponer que no iba a ser fácil para el nuevo mandatario su circunstancia, y por tanto tampoco lo seria para sus aliados, aun cuando el principio de la contienda está ganado con su triunfo electoral innegable.

Pero la pandemia ha traído consigo una pluralidad de cambios, mutaciones inesperadas, que se producen continuamente en áreas sociales y naturales de modo insólito.

En el primer año nos impactó sobremanera la llegada de grupos de animales a las ciudades vacías, que caminaban sobre las aceras, atravesaban calles… todo ausente de presencia humana, sorprendidos.

Progresivamente hemos tenido información de la debacle económica en la mayor parte del mundo, y la insistencia en la vuelta a la normalidad en cuanto a presencia en áreas de estudio como laborales, y en nuevas suspensiones de tal cosa, por la aparición de mutaciones del virus, no previstas para las vacunas ya existentes.

Y en fin, es el rollo que no cesa, vuelve todo al principio, aprendemos un poco más de cómo comunicarnos virtualmente, seguimos intentando conformarnos con las pantallas, las grabaciones, los –no me toques ni te me acerques–, y algo va muriendo adentro en esta construcción de la resistencia guerrerista al virus.

Una melancolía nueva nos circunda y crece el espacio acústico y visual del artificio. El mundo, la historia personal, va dividiéndose entre el antes de la pandemia y el durante la pandemia (porque no sabemos si llegará el fin de la misma, o de hacerlo cuál será su circunstancia.).

Por otra parte, el juego de los poderes en la confrontación del mundo continúa sin descanso. En estos días en los que leo a Gabriela Mistral pienso que ella lo tenía bastante claro este tema, y por eso su enorme admiración por Bolívar y su insistencia en que la lucha sigue.

Y como ella señala pensamos que “El Continente no debe volverse un dominio manejado por manos habilidosas en el juego(…) ”tenemos la obligación de hacer cosa más honorable y duradera, trabajando el hierro forjado mejor que en la hojalata frágil de los ‘acuerdos’ anuales que sólo hacen un compás de espera”(Coincidencias y disidencias entre las Américas. Gabriela Mistral).

Laura Antillano