Careacas Ciudad Caribe | Venezuela Esequiba

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Plano de Santo Tomé de Guayana: siglos XVI-XIX

Cuando decimos “Venezuela Esequiba” exponemos una verdad histórico-geográfica. Nuestro Proyecto Guayana de Arqueología Social (1976-1996), nos permitió fundamentar tal aserto (Sanoja y Vargas-Arenas 2005), mostrando que la fachada oriental de Venezuela fue una región dinámica en la cual se produjeron, desde el período precapitalista, importantes procesos de cambio, los cuales transformaron el estatus sociohistórico de las sociedades regionales originarias.

La historia de la Guayana venezolana comenzó, desde hace 8.000 años, con la llegada de grupos de antiguos pueblos cazadores, recolectores, pescadores, de origen amazónico que colonizaron el Medio y Bajo Orinoco, el valle del río Caroní, la región de Paria y el litoral noroeste del río Esequibo, destacándose el inicio de procesos originarios de domesticación de plantas por parte de las sociedades aborígenes en el sitio Las Varas, estado Sucre (4.600 años a.p) y en Hossoro Creek, litoral esequibo (3.330 años a.p). Posteriormente, desde hace 3.200 años, pueblos agroalfareros de filiación arawaka y caribe se establecieron en diversos lugares de la misma región, como fue el caso del sitio arqueologico Barrancas del Orinoco, estado Monagas, Venezuela y el de Mabaruma, litoral esequibo, dando origen a un proceso civilizatorio que se expandió hacia Las Antillas formando importantes sociedades agroalfareras que tuvieron vida independiente hasta el siglo XVI, cuando fueron avasalladas por la invasión de los colonialistas europeos.

A partir de finales del siglo XVI, el proyecto hispano para la colonización de aquellos extensos territorios guayaneses que se extendían desde el río Caroní y el Delta del Orinoco hasta el río Esequibo, puede considerarse como formativo para la fundación de Venezuela como país.
El proyecto para colonizar el territorio guayanés Orinoco-Esequibo comenzó a concretarse con la fundación de la ciudad de San José de Oruña en la isla de Trinidad el año 1592 por Antonio de Berrío, isla que controla el acceso al río Orinoco y al interior de Suramérica, así como la fundación, para esas mismas fechas, de Santo Tomé de Guayana en el Bajo Orinoco. Ojer atribuye también la fundación inicial de esta última al capitán Antonio de Berrío el 21 de Diciembre de 1595, en el Bajo Orinoco (sobre la planta de una antigua aldea indígena caribe). Según otro autor, Tavera Acosta, la ciudad de Santo Tomé de Guayana habría sido fundada en 1591 por Fray Domingo de Santa Águeda, fundador también del “convento” de San Francisco, instalado en un bohío de dicha aldea indígena. Según nuestros estudios arqueológicos, la ciudad se declaró, efectivamente, como “fundada” sobre la planta de una extensa aldea indígena caribe integrada por bohíos comunales.

Ya, desde el siglo XVI, el imperialismo británico había comenzado a explorar el río Orinoco. Desde ese mismo momento, las nacientes potencias colonialistas europeas como Inglaterra, Holanda y Francia, también habían comenzado a apropiarse de los territorios guayaneses del litoral noreste de Suramérica que devendrían en su momento los enclaves coloniales de la Guayana Francesa (Cayena), la Guayana Nerlandesa (Suriname), la Guayana Inglesa (British Guiana) y la Provincia de Guayana (Venezuela). Walter Raleigh recorrió en 1596 el río Orinoco hasta los raudales de Atures y, en años posteriores, 1618, su escuadra asaltó a Santo Tomé Viejo sin lograr conquistarla. En ese enfrentamiento fue muerto su hijo Walter Jr. Su cuerpo, según nuestras investigaciones arqueológicas, fue al parecer enterrado en el sitio Barreto, sector sureste de aquella población.

La política de la Corona Española sobre aquel vasto territorio de la Guayana orinoquense-esequiba, fue la de propiciar –desde mediados del siglo XVIII– el amplio proyecto de los Capuchinos catalanes, motivo por el cual fundaron la gran misión de Santa Rosa de Maruco sobre el rio del mismo nombre, cuenca del Esequibo (Fig.1). Dicho proyecto tenía como finalidad lograr el desarrollo socioeconómico de la región, fundamentado en la modernidad capitalista-industrialista. La red de misiones capuchinas catalanas tenía como centro director La Procura, órgano gerencial de la orden aposentada en la misión de La Purísima, la cual estaba ubicada a pocos kilómetros de la actual Ciudad Guayana o Puerto Ordaz, moderna capital económica e industrial de la región guayanesa venezolana.

El proyecto misional detonó un cambio histórico que hizo de la sociedad indohispana pseudo-igualitaria de Santo Tomé una sociedad clasista e introdujo una organización capitalista de la fuerza de trabajo así como de la producción agropecuaria y semi-industrial, iniciándose un proceso acelerado de acumulación de valores.

La instalación del sistema de unidades productivas de las misiones capuchinas catalanas produjo una apreciable mejoría en la calidad de vida de la población de Santo Tomé, estimulando hacia finales del siglo XVIII, el desarrollo de un sector urbano con importantes construcciones de tapia o bahareque en el sector de la Laguna del Baratillo. En 1760, el gobierno provincial decidió mudar la capital aguas arriba al sitio de Angostura, hoy Ciudad Bolívar. Pensamos que fue una decisión política que tenía como finalidad sustraer el gobierno provincial del dominio político y económico de las misiones.

Una vez concluida la toma de Guayana y de las misiones capuchinas por el ejército patriota en 1817, la enorme cantidad de mercancías acumuladas en los almacenes de aquéllas (cueros de reses, tabaco, algodón, melaza, cacao, añil, maíz, casabe, posiblemente oro y lingotes de hierro, etc.), los rebaños de mulas, caballos y vacunos, fueron expropiados por la República para venderlos y poder así financiar los enormes gastos que implicaba fundar la sede de sus órganos de gobierno en Angostura, financiar la Campaña del Sur que daría la libertad a cinco colonias españolas e igualmente comprar a los ingleses las armas y pertrechos para el ejército, el papel y la tinta para imprimir los despachos oficiales y, posiblemente también, el diario de los patriotas “El Correo del Orinoco”-

La fuerza laboral india entrenada por los capuchinos, fue enrolada en el ejército o bien devino en peonaje enfeudado de los hacendados criollos. Podríamos pensar en el impacto que habría tenido la permanencia de aquel proyecto para la creación de una red regional de pueblos productivos que habrían servido de contención a la penetración colonial británica.

Siguiendo la proyección del antiguo proyecto misional, el Estado venezolano creó en 1962 la Corporación Venezolana de Guayana; ello determinó el surgimiento de un importante polo de desarrollo económico el cual, coincidencialmente, abarca todo el antiguo territorio venezolano gobernado por las misiones capuchinas catalanas, fundamentado en la siderurgia, el aluminio, la minería del hierro, el oro y los diamantes, la producción de energía hidroeléctrica, la industria liviana, la industria forestal, la ganadería, el comercio, etc., ahora asociado con la más grande reserva de petróleo mundial en el Orinoco La extensa, opulenta y moderna Ciudad Guayana, comenzada a construir en 1962 en la margen izquierda del río Caroní, justo frente a la misión de La Purísima, es actualmente el centro del poder político y económico guayanés. La antigua Angostura, hoy ciudad Bolívar, es la capital del estado Bolívar y sede oficial del gobierno regional, dependiente en muchos aspectos de la Corporación Venezolana de Guayana.

Como hemos expuesto en líneas anteriores, la Guayana Venezolana fue y sigue siendo un polo de desarrollo muy importante para las poblaciones del norte de Suramérica. El bloqueo gringo así como la compleja trama de relaciones neocoloniales regionales de dominación construida por el imperialismo estadounidense y transnacionales de petroleras como la EXXON MOBIL, no son eternas. Como nos demuestra el fiasco en Afganistan, con el ascenso de las nuevas estrellas de China y Rusia, nuestros aliados, la economía de Estados Unidos entró en decadencia; hasta años recientes, Venezuela era uno de los mercados más importantes para colocar su producción de bienes. Es posible que en un futuro próximo el bloqueo y las sanciones se conviertan en un mal negocio para dicha economía.

Bibliografía Citada
Sanoja, M. e I. Vargas-Arenas. 2005. Las Edades de Guayana: Arqueología de una Quimera. Santo Tomé y las misiones Capuchinas Catalanas. 1595-1817. Monte Ávila Editores, Caracas.

Mario Sanoja Obediente/Iraida Vargas*
Cronistas de Caracas