Cuentos para leer en la casa | Rembrandt

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Para Gladys Meneses

Saskia entró en la habitación. Hasta el lento esplendor de junio se mantenía suspendido fuera de las ventanas, ya inficionado por el atardecer. Desde la penumbra reconoció su propio rostro, en el cuadro; allí él la acompañaba vital, y reía levantando el licor. Alrededor había viejos grabados y dibujos: señales de una escritura que nunca comprendió por completo.

Ahora él está afuera, esperando que ella regrese. Saskia detenía la imagen contemplada en el lienzo  sobre otras, también de sí  misma, débiles y borrosas. Cielo untuoso de junio, impenetrable sobre las cosas, en la habitación.

La muchacha evocó el rostro del médico, su mirada decisiva de la cual deriva este último día en la casa: hoy. La han rodeado con palabras que sugieren el regreso, pero Saskia está segura de que no habrá de volver. Solo la muerte, se dice mientras toca la olvidada  superficie de su retrato, induce a esta recuperación del tiempo, casi en concreciones del pensamiento. Ambos estaban ebrios cuando él inició el cuadro: ella acababa de entregarse, subyugada.

Han vivido juntos y él espera afuera para acompañarla al campo, a otra casa. Ninguno de los dos comentó la enfermedad, ella prefiere ese lenguaje que no admite equívocos, el silencio. Ni siquiera esta vez quiso que recorrieran  juntos el salón.

Inesperadamente la noche se cumple. Las cosas de la habitación, el cielo dorado y ambos rostros –el de ella y el retrato– se borran, sumergidos. Algo en su piel, dulce y ajeno, refiere para ella otra vez las horas del amor; pero Saskia carece de fuerzas para recordar. Solloza y, posiblemente, se desvanece.

Desde afuera, él escucha el grito y entra también en la cámara. En la penumbra distingue el rostro de Saskia, amorosa, que sonríe; desconcertante. Va hacia ella y la acaricia. Desgarrado, comprende que sus manos recorren las antiguas líneas del cuadro pintado por él. Saskia está sobre la alfombra, en la oscuridad.

De Caligrafías. Ejercicios narrativos 1960-2005. Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2004.

El Autor

José Balza (Tucupita, estado Delta Amacuro, 1939). Escritor, ensayista, crítico y educador. La obra de José Balza es una referencia insoslayable en el devenir literario venezolano. En ella destacan títulos como Marzo anterior (1965), Largo (1968), Setecientas palmeras plantadas en un mismo lugar (1974), D (1977) y Medianoche en vídeo: 1/5 (1988) en el terreno de la novela; y Órdenes (1970), La mujer de espaldas (1986) y El vencedor (1989), en el del cuento. En ensayo, la música, la poesía y las artes plásticas han sido también objeto de la insaciable curiosidad: Análogo, simultáneo (1983), Transfigurable (1983) y El fiero (y dulce) instinto terrestre (1988) son prueba indiscutible de ello. En 1991 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.