La historia muy viva de Últimas Noticias

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La historia del diario Últimas Noticias, que está arribando a sus 80 años, es la historia contemporánea de Venezuela en más de una forma. Plasmar su “biografía” (los periódicos son seres vivos) es un reto particular para eso que suele llamarse la objetividad, pero que es mejor llamar equilibrio. Todo dependerá de quién le eche a usted el cuento. ¡Advertido!

Haciendo un enorme esfuerzo para comprimir ocho décadas, podemos decir que este medio de comunicación nació de los ideales de un grupo de comunistas entre quienes estaban Francisco José “Kotepa” Delgado, Pedro Beroes, Víctor Simone de Lima, Vaughan Salas Lozada y Maja Poljak.

Bajo la conducción de estos militantes marxistas, el diario no podía ser sino un órgano de izquierda y periodístico en el más puro sentido de la expresión, pues se trataba de unos fundadores animados por principios éticos de una profesión que, en cierto modo, estaba naciendo en el país, al menos bajo su forma más moderna e industrial.

Pocos años después, a causa de la atávica discapacidad de la gente de izquierda para mantener a flote los negocios originales (o quiebran o se vuelven de derecha), los socios iniciales terminaron aceptando la incursión del empresario Miguel Ángel Capriles Ayala, quien terminaría por controlar este diario y otra serie de publicaciones para consolidarse como uno de aquellos a los que las sociólogas Ángela María Hernández y Lulú Giménez, en un detallado estudio, catalogaron como Los amos de la prensa en Venezuela.

Durante el largo reinado de este personaje, entre finales de los años 40 y mediados de los 90, la Cadena Capriles, cuyo buque insignia era Últimas Noticias, se desarrolló como un grupo de presión al que le temían y le rendían pleitesía los dos grandes partidos del sistema político puntofijista: Acción Democrática y Copei.

Capriles -en persona y a través de los directivos y periodistas de sus publicaciones- detentó un enorme poder político, expresado en curules en el Congreso y puestos clave en el gobierno.

La cortante lengua de José Saint Roz lo pinta como el principal maestro de una escuela de extorsión e infamias. “Será el supremo maestro de toda la degeneración de periodistas que acabarán trabajando en Venevisión, Globovisión, RCTV, Televen y en los poderosos medios impresos como El Nacional, El Universal, El Diario de Caracas y El Nuevo País. Estos copiarán sin pudor las técnicas de MAC relativas a la guerra sucia, los vetos y mentiras, calumnias, viles y miserables chantajes, con el estilo de fabricar noticias, y trabajar codo a codo con la CIA”.

Más allá de cualquier exageración, lo cierto es que Capriles Ayala fue uno de los promotores del modelo de negocios en el cual empresarios de otras áreas de la economía tenían también su cuota de poder mediático. En su caso, una cuota muy alta, dada la popularidad de sus periódicos y revistas. Los campos donde se movían sus negocios eran básicamente el textil y el inmobiliario. También llegó a ser destacado accionista de Electricidad de Caracas.

La capacidad de influencia de Capriles Ayala duró hasta sus últimos días, en 1996. Una muestra de ello es que en el Parlamento del período 1994-1999 (el último de la IV República, pues), el editor tenía fichas en varios tableros: en Copei estaba su nieto, Armando “el Pelón” Capriles y en Convergencia (partido de gobierno en la gestión de Rafael Caldera II), aparecía su hijo (del segundo matrimonio), Miguel Ángel Capriles Canizzaro.

Luego de la muerte del patriarca, asumió el mando (tras una guerra jurídica digna de una serie de Netflix) el único varón de su primer enlace Miguel Ángel Capriles López, conocido como “Michu”, quien le imprimió su propio sello a las publicaciones y hasta mudó a Últimas Noticias de su icónica sede en la Torre de la Prensa a un gigantesco local en La Urbina. En este tiempo, asumió la dirección del tabloide el legendario periodista Eleazar Díaz Rangel, políticamente vinculado a la Revolución Bolivariana, razón por la cual, el heredero Capriles fue acusado de “colaboracionista” por la derecha recalcitrante.

En 2013, la historia de Últimas Noticias y de la Cadena Capriles en general da un giro drástico. Los accionistas encabezados por “Michu” acuerdan vender el emporio a un grupo de inversionistas del cual siempre se ha sabido poco.
Así entró en su etapa más reciente, en la que capea el huracán que azota a todos los medios impresos del planeta, el de la competencia digital.

Hay algo que tienen en común el diario fundado por la pandilla de comunistas; el periódico manejado como arma de poder político por el sagaz Capriles Ayala; el tabloide heredado por el recargado “Michu” y dirigido por Díaz Rangel; y el actual medio cumpleañero: es que fue, es y siempre ha sido endiabladamente popular.

Su actual editor, Felipe Saldivia, lo resume así: “Ochenta años después, Últimas Noticias sigue siendo el diario más vendido en todo el país, el de mayor alcance. Arrancó vendiendo 15 mil ejemplares en 1941, saquen la cuenta. En medio de la era digital, el papel sigue vivo, y los pronósticos son que le quedan años. En paralelo, el medio tiene presencia digital en todos los espacios. El portal web está entre los primeros medios de comunicación del país y el de mayor referencia en el exterior, en español y en inglés. Igual en las redes sociales, en Twitter, por ejemplo, tenemos más de 4 millones de seguidores. Y pronto aparecerá UN-TV. Tenemos firmas de todas las tendencias ideológicas. Eso nos hace un diario que ocupa muchos espacios. Pero sobre todo, que acompaña a las mayorías. Nos parecemos a los fundadores en que todos los días salimos a la calle, andamos con el pueblo y escribimos, lo demás es forma. Así nació y así siguen siendo”.
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¿Un periódico del Gobierno?

En 2016 entrevisté al profesor Díaz Rangel para el programa LaIguana.TV. Le pregunté sobre lo que decían los opositores: que el Gobierno se había apoderado de casi todos los medios, incluyendo Últimas Noticias para forjar una hegemonía comunicacional. Me respondió:
“Creo que es verdad que el Gobierno, ante la orfandad que tuvo durante el período de Chávez e, incluso, comenzando el de Maduro, buscó mecanismos para tener influencia o control de otros medios. Eso, aunque no está reconocido públicamente, de alguna manera es fácil comprobar, ha cambiado la correlación de fuerzas. Pero no en todos los medios. Casi toda la televisión sigue en manos del sector privado”.

Luego le pregunté por la denunciada “opacidad” en la venta de la Cadena Capriles. Respondió:
“Yo preguntaría si la gente supo cómo se hizo el cambio de dueño de El Universal entre Luis Teófilo Núñez y Andrés Mata (principios de los años 90). ¿Fue informado en su momento a los lectores? Y sobre los nuevos socios capitalistas de El Nacional ¿se informó a los lectores de ese diario? No, allí también hubo opacidad, pero nadie se quejó (…) Si es que ha tenido alguna intervención, el Gobierno se ha cuidado de que no aparezcan abiertamente representantes suyos en esos medios. Han estado otras personas que, al margen de su posición política, no vienen del PSUV o del alto nivel gubernamental”.

Clodovaldo Hernández