VITRINA DE NIMIEDADES | La casita de Luisito

Rosa Pellegrino

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Clases presenciales a la vuelta, vacunación, Monómeros: mucho de qué ocuparnos en este país, tan llamativo y tan vapuleado. Política y nueva normalidad (este eufemismo es inmune a cualquier razonamiento) deberían estar concentrando inquietudes, conversaciones y sostenidos esfuerzos comunicacionales. Pero una cosa es que sean temas de impacto y otra cómo las empaquetan para llevarlas a la arena del debate público, especialmente si nos paramos en la acera de las redes sociales, donde importa mucho más juzgar dónde compran casas los influencers.

Podemos comenzar por el retorno a clases: la presencialidad es más que urgente, pero el regreso requiere una articulación plena para hacerlo lo menos traumático posible. Así como fue un choque quedarnos en casa, también será complejo volver luego de que se generaran nuevas dinámicas en las familias. Un estudiante no es un niño o un joven solo, detrás hay toda una sinergia propia de cada hogar.

Ni hablar de los docentes, que también son padres y madres de familia, trabajadores que se enfrentan a la nueva dinámica de la economía, donde el emprendimiento se está convirtiendo en alternativa frente a la situación provocada por los estragos del bloqueo en los derechos de los trabajadores. El mundo laboral y educativo cambió tanto que aún no digerimos todo eso. En medios tradicionales y redes sociales, salvo esfuerzos precisos, esa realidad no es un asunto de interés. Está más chévere hablar de la casa de Luisito Comunica allá en Anzoátegui.

Pero no vamos a desviarnos, que con el inicio a clases también sigue andando el plan de vacunación. Muchos tenemos algo que contar al respecto, sea desde la tranquilidad de estar inmunizados o desde la inquietud por el futuro, con una pandemia que va a cumplir dos años. El gran desafío es comprender que este proceso nos puede empujar a varios escenarios, que sería un tanto temerario llamar nueva normalidad… En todo caso, cada día se afianza más entre nosotros la idea de “convivir” con el Covid-19, todo un reto que no nos exime de nuevos cambios en nuestras relaciones y dinámicas. Esto también le salpica a Luisito, aunque se gaste unos cuantos dólares en una casa.

Y volvimos a desviarnos. Qué distracción la nuestra… Retomamos el hilo para encontrarnos con la realidad política, que nos pone en agenda la polémica con la empresa Monómeros, convertida en joya de la discordia por quienes han insistido en crear una institucionalidad paralela, muy efectiva para justificar maniobras internacionales destinadas a quitarnos nuestros recursos. Nos deberían unir los legítimos intereses de la República, independientemente de nuestra filiación política, frente a una acción que se traduce en el robo de millones de dólares del país. Mucho más dinero del que pagó Luisito por su casita playera…

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Me disculpo por insistir en hablar de la casa de Luisito Comunica y hacerlos dudar sobre la intención de este artículo. Desde el título asumo que estoy rayando en la estafa, porque no me dedico a hablar ampliamente de un lugar que solo conozco por video, pero las redes me trastocan las prioridades… El que quiere distraernos con el viejo truco aquel de “Mira el pajarito” va ganando en las redes.

Rosa Pellegrino