ARRIMANDO LA BRASA | Juan Monzón: La voluntad y el talento

Laura Antillano

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La reciente muy triste noticia del fallecimiento del gran artista de la Danza, Juan Monzón, en Valencia, nos ha conmovido enormemente. Es en esta ciudad donde el talentoso creador realizó su obra de mayor alcance con la fundación de la Escuela de Danza Contemporánea y la agrupación de la misma, que ha tenido varias generaciones con excelentes figuras ya de destacada trayectoria.

Antes había incursionado, siempre con éxito, siendo el coreógrafo del Show de Renny Ottolina, en aquel show televisivo de enorme audiencia nacional, y siendo alumno antes de los representantes más importantes de la danza moderna en Venezuela, su desarrollo vivió un vertiginoso alcance, producto de su eterna disciplina y tesón.

Juan era emigrante de las Islas Canarias, aquí llegó siendo todavía un muchachito de unos doce años, con su familia, empujado por la Guerra Civil en su país, y las vicisitudes del caso, y aquí trabajó desde muchacho en muy distintos oficios en la búsqueda del sustento diario, al lado de su familia.

Su aproximación a la danza moderna fue una vocación que le llevó a perfeccionarse y buscar elevar el gesto coreográfico con una visión embellecedora, de original poética, en lo cual revelaba la trascendencia de este arte creando un imaginario de intercambio visual ante el espectador, en el cual podía reconocerse, en términos de lo sensorial instintivo, en la creación de una poética propia, con un imaginario compartido, en la trama del encuentro con sus semejantes en territorio común.

Se desarrolló como un gran maestro, un ser humano excepcional en términos de generosidad, disciplina, amor por todo lo bello y lo digno del ser humano y su entorno. Nadie más disciplinado que Juan Monzón, y más dedicado a su arte y su pedagogía.
Su sello está en cada uno de sus alumnos y alumnas, quienes ahora están no solo en Venezuela sino en muchos otros países del planeta.

A Juan Monzón le buscaban maestros coreógrafos de toda Venezuela para que les fundamentara y diera opinión sobre sus incursiones en este arte.

Recibió el Premio Nacional de Cultura Mención Danza en 2015 (donde tuvimos el enorme placer de acompañarle, al recibir el de Literatura ese año).

Juan Monzón hasta el último minuto de su vida fue un hombre vital, riguroso, lleno de amor y sosiego por todos. En todo el país hay quien reconoce en él a un gran maestro, quien generosamente le dio su aporte para el arte y la vida.

Él se hizo a sí mismo y abrió las puertas de la danza experimental contemporánea en Venezuela con el mayor empeño. Sus discípulos celebran 32 años de la Compañía de Danza Contemporánea en Valencia, reconociendo su enorme generosidad, su disciplina vital, su sentido de la justicia que le era vital.

Ha sido un verdadero honor el haber contado con su amistad por muchos años, y entender su enorme sentido de pertenencia por este país y el arte, consideramos un verdadero privilegio el haberle tenido cerca. Y deseamos fervientemente: que brille para él la luz perpetua y este país no lo olvide nunca.

Laura Antillano