Perfil | El Día Nacional de la Salsa es un bonche pendiente

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El año pasado, en medio de la pandemia, se estableció el Día Nacional de la Salsa. Este año, sin que el problema sanitario esté superado, se celebra por segunda vez. Pero el gran bonche sigue pendiente, por razones obvias.
El presidente de la Fundación Cinemateca Nacional, Vladimir Sosa Sanabria, un salsero conocedor y apasionado, afirma que es algo importantísimo que Venezuela tenga un Día Nacional de la Salsa. “Por un tiempo el país ha estado desdibujado en el relato histórico de la salsa, de su génesis, consolidación y desarrollo. Otras naciones de la cuenca antillana, como Puerto Rico, Cuba, México y, últimamente Colombia, se han convertido en grandes plazas de la salsa y ésta ha llegado a ámbitos académicos y editoriales. Nosotros nos hemos quedado atrás”, advierte.

“La instauración del Día Nacional debería ayudar a salir de este estancamiento. Lamentablemente la pandemia nos mantiene en deuda con la gran fiesta que debíamos haber hecho: conciertos, conversatorios, debates, publicación de libros. Cuántos cuentos por echar, cuántas anécdotas, experiencias y vivencias por compartir tienen los músicos, cantantes, compositores, arreglistas, productores, promotores, bailadores, melómanos, coleccionistas y, por extensión, todo el pueblo venezolano, porque en Venezuela cualquiera sabe mucho de salsa y de beisbol”, dice Sosa Sanabria, productor de Consulado Caribe, programa de Radio Nacional de Venezuela.
“Yo insisto en que no se trata solo de un género, sino de una cultura. La salsa es música cubana con algunas actualizaciones en su ejecución, pero va más allá. Es llegar del trabajo y pararse a hablar con los panas, con una cerveza, echar cuentos y chistes; es la forma de enamorarse, de cortejar, de dialogar. La salsa siempre ha sido un espacio para el relato, para la crónica, para contarnos, para definirnos”.

Señala que “la salsa nace en Nueva York, pero es fruto de todas las migraciones latinocaribeñas reunidas en esa ciudad. Fue bautizada en Venezuela, por Phidias Danilo Escalona, y luego convertida en una marca por Fania, pero ahora es una cultura del caribe hispano”.

“Tuvo casi tres décadas de letargo, entre los 80 y la primera década de este siglo, pero parece haber recobrado su nivel, su calidad, se han retomado los sonidos de la salsa brava y tenemos agrupaciones de muchísima calidad en cualquier parte del mundo: Perú, España, Francia, Croacia, Inglaterra, Irlanda. Es impresionante. Entre los promotores de ese movimiento mundial hay muchos venezolanos que deberían recibir su reconocimiento a propósito de este Día Nacional de la Salsa”, acota.

Otro entusiasta de la salsa y de su difusión radial, Gliver José Tillero, de la emisora Salsa Caribe, coincide en que es una cultura. “Para el venezolano y sobre todo para el caraqueño, la salsa es barrio, esquina, amistad, compartir, alegría, camaradería, sentimiento, y ¿por qué no?, amor –expone–. Considero que es un estilo de vida”.

Para Tillero, “grandes músicos y orquestas venezolanas son referencia obligatoria para celebrar este Día Nacional, tales como Dimensión Latina, Trabuco Venezolano, Salsa Mayor, Los Dementes, Federico Betancourt y su Combo Latino, La 5ta Galaxia, Orlando José Castillo ‘Watussi’, Orlando Poleo, Natividad Martínez, Francisco Hernández (‘el Pavo Frank’), Alfredo Padilla, Rodrigo Mendoza, entre tantos y tantos otros muy muy buenos y nuestro máximo exponente: Oscar D’ León… Gracias a todos por darle tanto al género y sobre todo, gracias a Phidias Danilo Escalona a quien se le rinde tributo con el Día Nacional de la Salsa”.

¿Y quién era ese Phidias Danilo Escalona?, se preguntarán muchos salseros de las nuevas generaciones. El locutor José Jiménez Torrealba recuerda que tuvo la oportunidad de estrechar la mano y hablar una vez con este personaje. “Me pareció un hombre extraordinariamente humilde, con una sencillez que se perdía de vista. Fue uno de los más conocedores del ritmo, reconocido así no solo en Venezuela, sino también en los polos del género, Puerto Rico y Nueva York. Para quienes seguimos este movimiento de la salsa, Phidias fue un tutor virtual, como se le dice ahora: escucharlo era como ir a una clase de locución y de salsa. Para quienes aspirábamos a ser locutores era muy gratificante”.
Jiménez Torrealba acota que otro grande de la locución, Enrique Bolívar Navas, también dio un aporte invaluable a la difusión de la salsa en Venezuela y más allá. “Junto a Phidias, fue uno de los más conocedores y mejor involucrados en el ámbito salsero”.

Jiménez Torrealba (conocido como “Chema”, y muy popular en su faceta de animador de los Leones del Caracas en el estadio Universitario, con el grito de “¡Ese es el mío!”) recuerda la importancia que tuvo también Charles Arapé, a través del Circuito Nacional Belfort. “Él decía que la salsa era un lenguaje universal, el único ritmo que aceptaba adaptarse a cualquier otro género: bolero, tango, ranchera, música criolla”.

“Chema”, quien sigue en las lides de la salsa brava, compartiendo con Fernando Sosa Leal en Radio Rumbos, lamenta que últimamente “se nos hayan marchado varias figuras que aún tenían mucho que dar”.

La historia de la radio salsera venezolana es muy extensa. Incluye programas específicos y hasta emisoras enteras dedicadas al género, como Radio Aeropuerto a finales de los años 70, donde veteranos como Escalona y Bolívar Navas impulsaron a una camada de locutores que luego han sido fundamentales, como Rafael “El Tigre” Rivas, Héctor Castillo y Luis Calzadilla, “el Villano”. Los nostálgicos de esa época aún recuerdan (recordamos) esa rumba pareja desde la mañana hasta la noche y aquellas estrellas perifoneando la consigna: “¡Aquí en Aeropuerto es donde está el sabor!”.

Bautizo con parrilla

Imposible no citar a Lil Rodríguez al hablar de salsa. Y en este caso es porque ella realizó la última entrevista de la que se tiene registro a Phidias Danilo Escalona, una conversación en la que, según el título, el locutor se contó a sí mismo.

Lil lo describe como “hombre misterioso, esotérico, espadachín de hermosa y profunda voz y modales irreverentes, de figura desgarbada y ojos saltones con mirada joyera, verbo fluido y carisma extraño”.

Allí rememoró el día en que, junto a varios compañeros, se esforzaba por encontrar un nombre para un nuevo programa en Radiodifusora Venezuela. No se les ocurría nada, pero en medio de un almuerzo con parrilla, uno de los comensales solicitó: “¡Pásame la salsa!”. El programa se llamó “La hora de la salsa, el sabor y el bembé”, pero lo más importante es que nació el nombre de salsa para el género musical.

Phidias fue un personaje del ambiente musical rumbero, al punto de que Tito Rodríguez, con su orquesta Palladium, lo inmortalizó en una pieza llamada El bigotón: “El santo del Bigotón pronto se celebrará /con sus tremendos mostachos, en radio y televisión / a las nenas vuelve locas, este Phidias bigotón / Si de tomar copas anda, no se toma más de diez / docenas de nenas tiene, que lo quieren conocer”.

No se creó el “santo del Bigotón”, pero la fecha de su nacimiento (5 de octubre de 1933) es ahora el Día Nacional de la Salsa.

CIUDAD CCS / CLODOVALDO HERNÁNDEZ