HISTORIA VIVA | Joseph Borrell y 12 de octubre 1492

Aldemaro Barrios Romero

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Un año antes de que Cristóbal Colón arribara a este lado del mundo y clavara su bandera en una tierra que creía era una isla del viejo continente asiático, los musulmanes reinaban en Sevilla y en enero de 1492 entregaron 800 años de cultura árabe a los reyes Católicos que ocuparon violentamente lo que le restaba por dominar de la península ibérica. Desde entonces los españoles obtusos, los que creen que todavía somos sus colonias, siguen pregonando los “beneficios” que trajo la violencia con que arremetieron contra las culturas originarias de este continente. Sin dudas fue un año de grandes y trascendentes sucesos y noticias.

Un porcentaje de lo que los árabes habían cultivado en España transitó en gentes y barcos desde aquellas lejanas tierras hasta nuestras costas y se constituyó en la herencia musical, gramatical, vocablos y otros componentes culturales que se mezclaron con los de la cultura originaria de aquí para hacer una matriz distinta en este continente. Otros valores fueron desaparecidos para siempre ante la imponencia dominadora de la cultura hispana.

Desde 1882 la Monarquía española celebra el 12 de octubre de 1492 como una Fiesta Nacional, al ser emitido un decreto por la reina María Cristina para tal fin. Una ley del mismo orden la ratificó como tal en 1987. Algunos la han llamado la Fiesta de la Hispanidad, luego la nombraron el Día de la Raza y para evitar resquicios de racismo terminaron nombrándolo Día del Encuentro de dos mundos. La suerte de ese día corrió en ese país al dársele una significación castrense y decretarse 12 de octubre Día de la Fuerza Armada desde 1997 desfile militar mediante.

¿Cuántos seres humanos perdieron sus vidas desde el mismo momento cuando Colón inició un proceso de conquista y luego la colonización avalada por los reyes de España y la iglesia católica que se prolongó por siglos?

Ese mismo año de 1492, Antonio Nebrija, el sabio consejero de Isabel La Católica, dejaba clara la doctrina de que el imperio sería más fuerte por la vía de la lengua que por las armas. Al dedicarle la primera edición de primera gramática española Nebrija dejó un texto firmado que decía: “A la Mui Alta y así esclarecida princesa Doña Isabel, Reina y señora natural de España y las Islas de Nuestro Mar”, “…que siempre la lengua fue compañera del imperio, y que de tal manera lo siguió, que juntamente comenzaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída de entrambos”. Para mostrarle a los reyes la utilidad de la gramática se enterraron vocablos originales, se sustituyeron nombres, se borraron creencias, costumbres y hasta lenguas fueron exterminadas en lo que desde 1507 se llama continente americano.

Aquel proceso vergonzoso que se inició el 12 de octubre de 1492 con el secuestro de familias originarias que fueron llevadas forzosamente ante los Reyes Católicos para mostrar la veracidad de aquel “Encuentro de dos mundos”, unos sometidos, otro dominador y violento, no se ha detenido a pesar de las nuevas visiones del continente nombrado Americano por una aseveración del italiano Amerigo Vespucci, cartógrafo y comerciante florentino contratado por las casas de Sevilla, quien determinó que el espacio recién “descubierto” no era asiático, sino un continente propio, distinto y por la suerte del cartógrafo germano Martín Waldseemüller hizo un mapa conocido como Universalis Cosmographia en 1507, donde llamó a este continente América para darle los créditos al florentino.

Aunque ha quedado certificado científicamente que no se trató de un descubrimiento, puesto que estos pueblos tienen una existencia superior a los 30 mil años en esta tierra, tampoco de un “encuentro” por la manera cómo intervinieron los conquistadores y colonizadores sobre las poblaciones originarias, con saña racista y violencia criminal consumada a lo largo de tres siglos hasta el proceso de independencia del Siglo XIX, y luego por la manera como han soslayado a los originarios de esta tierra desde la “escuela” hasta altos funcionarios europeos contemporáneos.

Existe una percepción racista e injerencista en las mentes de los principales voceros políticos españoles de derecha sobre la existencia de pueblos independientes y soberanos como los de este continente, especialmente si han transitado procesos de liberación contra encadenamientos imperiales como Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia, entre otros.

Ya en los años 80, ante la visita del papa Juan Pedro II a Cuba, Fidel Castro solicitó públicamente a la Iglesia pedir perdón por las atrocidades cometidas a la humanidad de este continente durante las llamadas “conquista” y “colonización” cuando murieron cerca de 70 millones de personas, un genocidio peor o igual al generado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Más recientemente el mismo papa Francisco emulando a Juan Pablo II ratificó la solicitud de perdón de la Iglesia católica ante el mundo al señalar en julio de 2015: “Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América” (1).

Sin embargo, ni los reyes Católicos, ni algún funcionario del Estado español o de la Comunidad Europea ha expresado algún viso de solicitud de perdón ante la vergonzante historia de las relaciones violentas que impuso España y otras naciones del continente europeo contra los habitantes originarios de este continente.

Lo peor y contrario a la racionalidad de las ideas es que voceros del partido ultraderechista español VOX responden con insolencias y “ordenando” al presidente López Obrador limpiar la tumba del conquistador Hernán Cortés, ante las exigencias de respeto y petición de perdón hechas por el mandatario azteca por las atrocidades de la conquista española.

Estas expresiones retrógradas y ultraconservadoras son acompañadas por una campaña en redes sociales que expresan el esguince ideológico de los voceros oficiales de VOX al destacar un mensaje que hace referencia al año 1520: “Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron la rendición de Tenochtitlán. España logró liberar a millones de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas. Orgullosos de nuestra historia”.

Así, nada nos puede extrañar que altos representantes políticos europeos como Joseph Borrell se expresen con insolencia sobre la dignidad de un pueblo como el venezolano que ahora le toca otro ejercicio democrático en la próximas elecciones del 21 de noviembre de 2021, cuando el alto oficial de la Comisión Europea admitió que solo los resultados de la evaluación de la misión que observará los comicios venezolanos será la que garantizará que los resultados sean valederos: “…lo que legitimará o deslegitimará al gobierno de Nicolás Maduro será lo que diga el informe elaborado por la misión…”.

Borrell no es un miembro de VOX, es del Partido Socialista Obrero Español, es el vicepresidente de la Comisión Europea, fue miembro del Consejo de Ministros del Gobierno español y ministro de Asuntos Exteriores, ahora es Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea; es decir, tiene una trayectoria diplomática pero al hablar de la manera como se expresó desdice de esa condición.

Al parecer poco ha cambiado en la mente de los altos funcionarios españoles las transformaciones que el mundo ha experimentado en los últimos 500 años, para algunos mandatarios europeos los pensamientos parecen estancados en 1492. Es el “mito” irracional, de justificación de la violencia, que deberemos negar, superar” (2), según las palabras de Enrique Dussel.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelared@gmail.com

(1) Disponible en: https://apnews.com/article/6bce2a245b414347b7db0087c0fe0f8b
(2) Dussel, Enrique, 1492: El encubrimiento del otro: hacia el origen del mito de la modernidad. Disponible en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/otros/20111218114130/1942.pdf