La clase de Latin Jazz 1

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El Latin Jazz es la fusión de la música latina con el jazz, sobre todo la cubana, después del swing jazz de 1920 a 1935 insurgió el bebop, el estilo musical del jazz que no aguantaba más las big bands por razones económicas, y el bebop buscó salidas y llegaron los cubanos, con la incorporación de la percusión de la isla caribeña, y se convirtió en cubop. Debo decir que Mario Bauzá fue el gran precursor de todo este movimiento desde la Chick Webb & His Orchestra, con la que estrena sus temas Lona en 1934 y Tanga de 1941, estrenada el 28 de mayo de 1943 en el Club La Conga. Posteriormente apoya sustancialmente a Dizzie Gillespie dándole posada y trabajo, fingiendo estar enfermo para incorporar a Dizzie a la orquesta de Bob Calloway. Y ya en el 48 le lleva a Chano Pozo, año en que componen Manteca, otro de los íconos del Latin Jazz.

También he dicho que Mario Bauzá es el denominador común, porque luego de su primer viaje en 1927 a Nueva York con la orquesta de Antonio María Romeu, y su encuentro con las big bands de Paul Whiteman, Fletcher Henderson, Tommy Dorsey y revistas musicales de Harlem, decide regresar en 1930 para quedarse y consagrarse la noche del 11 de mayo de 1937, cuando en el Savoy Ballroom, aquel memorable local de la avenida Lenox entre las calles 140 y 141 en Harlem Nueva York, se enfrentaron los Reyes del Swing, Chick Webb versus Benny Goodman, ganando la de Webb, dirigida precisamente por Bauzá.

Como veíamos en la última clase, los jam session de finales de los 50 y durante la década del 60, ya el latin jazz se había convertido en más que jazz, y lo que quedaba eran improvisaciones hermosísimas que tenían más del Caribe y lo que quedaba del jazz era su magia maravillosa del improvise sagrado, pero aquellas fusiones dieron paso al watusi, el mozambique y el boogaloo y, el día menos pensado, a finales de los 60’s surgió una vaina llamada salsa.

Nunca se supo si venía cocinando algo, y que se necesitaba una salsa, ya Ignacio Piñeiro había dicho échale salsita y después llegamos los venezolanos, de puro apilate, de leva, pues, a cogernos esa vaina para nosotros. Jajaja

Humberto Márquez