MEMORIAS DE UN ESCUÁLIDO EN DECADENCIA | Simulacro

Roberto Malaver

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¡Nos volvieron a joder los chavistas! Con el simulacro del 10 de octubre la verdad se vio en las mesas: Estamos derrotados. Es verdad que ahora todo el mundo nos llama incapaces, porque somos incapaces de unirnos, pero también nos dicen que para lo único que somos capaces es para robar, y también es cierto. Porque lo de Monómeros da pena, penita pena. No sabemos administrar, y Julio –Matemático– Borges lo reconoce en el comunicado que todavía Manuel –Monómeros– Rosales no ha leído porque dice que no tiene sintaxis, es decir, él sabrá que vaina es esa. Los chavistas salieron en correcta formación y dieron sus votos de lo más tranquilos. Bernabé Gutiérrez también salió lleno de contento con su cargamento de felicidad y declaró que con el voto todo, contra el voto nada. Pero nos van a joder otra vez estos grandes carajos, y lo peor es que a pesar de lo que hemos robado y de que es cierto que solo servimos para eso, hay gente que sigue creyendo en nosotros, es decir, que la sinvergüenzura tiene seguidores.

Hay compañeros que se quedaron esperando la orden del presidente de la Unión Europea, el compañero Josep Borrell, para ver si era legal o ilegal ese simulacro, pero el hombre no dijo nada. Será que desde Estados Unidos el compañero Biden no le dijo un carajo. Pasa también que el compañero Borrell se fue de boca, y se puso a decir esa vaina de que nos venía a apoyar y que lo él dijera, o sea la UE, era lo que valía, prácticamente dio a conocer el plan que tenía con nosotros, pero salieron esa cuerda de chavistas a caerle encima y a decirle que había violado el acuerdo con el CNE, y la Misión que está aquí tuvo que salir a decir que por mi madre, se lo juramos ante un altar, nosotros no vamos a tener ninguna injerencia, esa vaina es de ustedes y nosotros observamos y tranquilos, que el ciego tiene. Y el presidente del CNE también se arrechó y le dijo al compañero Borrell que se dejara de pendejadas y se disculpara por esa metida de planta insolente del extranjero en las elecciones del 21 de noviembre, pero el Borrell se está haciendo el bolsa y no ha dicho un carajo, solo la Misión asumió y dijo que no van a meterse en ese peo.

Y mientras tanto, nuestros sesenta y cinco mil candidatos andan viendo cómo carajo hacen para ver si llegamos a alguna parte. Hay un montón de ellos que están asustados, porque salió una gente encabezada por un tal Fuenmayor, que se hacen llamar el voto inteligente, y están llamando a votar por los brutos, algo así como aquello que dicen que decía Shakespeare, “que bruta es la gente de talento”, pero decía que nuestros miles de candidatos están preocupados porque si esa gente llama a votar por los candidatos inteligentes nuestros, entonces nadie va a votar por nosotros, y ustedes me entienden. Candidatos nuestros sobran en el país, lo que no sobran son los votos, porque hay que ganárselos con trabajo y nosotros no sabemos qué vaina es esa. No tenemos ni un proyecto de gobierno que presentarle a nadie, hasta ahora solo sabemos que no sabemos administrar, como dijo Julio –Matemático– Borges, y sin embargo tenemos Monómeros, Citgo, el oro en Inglaterra y otro montón de vainas que no han dado a conocer. Es decir, que decimos que no sabemos administrar, pero tenemos el Capital, no el libro del viejo aquel, sino el capital verdadero, y el que más nos gusta a nosotros, que nos queremos tanto.

El papá de Margot llegó de la calle y dijo: “Vengo de votar en el simulacro, y es facilito. Lo malo es que esa cola estaba llena de chavistas que uno no sabe de dónde carajo salen, porque aparecen por todas partes. Y es tan fácil votar, que hasta Bernabé Gutiérrez votó en un momentico”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y dijo: “A votar el 21”. Y le metió ese coñazo a la puerta tan duro, que los vecinos gritaron: “Llegó la invasión, carajo”.

-Si tú me dices ven, lo dejo todo. -Me canta Margot.

Roberto Malaver