HISTORIA VIVA | Tiroteos contraelectorales

Aldemaro Barrios Romero

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Si durante los procesos electorales de 1818 o de 1821 para seleccionar los miembros del Congreso de Angostura y luego el de Cúcuta, hubo condiciones estrictamente apegadas a las circunstancias políticas de la época también debemos entender que esos procesos electorales se hicieron en medio del fragor de una guerra convencional. Hoy cuando vamos a otro proceso electoral, Venezuela está bajo el tiroteo en una guerra no convencional, un monstruo de mil cabezas que de manera inadvertida ataca al país incesantemente desde 2002, intensificándose desde 2012, con saldos lamentables para civiles y militares patriotas; un asedio intenso que ya lleva más de una década y aún así el pueblo venezolano ha resistido victoriosamente a las agresiones perversas de sus enemigos internos y externos. En EEUU han transitado tres presidentes y gobiernos desde que Obama dictaminó nuestra condición de “amenaza inusual y extraordinaria” hasta hoy con Biden, pero poco o nada han cambiado las políticas de agresión contra este país del norte suramericano.

Las derechas norteamericana, europea y latinoamericana, han ensayado todas las fórmulas posibles de ataques, saboteo financiero, han robado nuestros bienes colocados en la “confianza” de entes financieros estadounidenses y europeos para ser hurtados flagrantemente ante la vista y conocimiento de organismos de justicia internacional; naves estadounidenses han saqueado de manera descarada buques con cargas de recursos energéticos para Venezuela desde Irán, al mejor estilo de los piratas del siglo XVIII; cuerpos paramilitares han intentado ingresar a costas venezolanas por vía violenta; se han hecho toda clases de injerencias usando la divisa dólar para desestabilizar la economía y nuestra moneda nacional, hasta violar el derecho internacional con el secuestro del diplomático Alex Saab. Han apelado a mentiras tras mentiras para señalar que Maduro no gobierna o que su gobierno es ineficaz, cuando factores políticos de derecha y organizaciones violentas han hecho mano de la delincuencia para destruir estructuras estratégicas como los depósitos del Consejo Nacional Electoral, el sistema eléctrico nacional, han intentado afectar el suministro de agua u otros servicios estratégicos para generar molestias en el pueblo, bajo la retórica artera de que el gobierno es ineficiente.

Nada les ha resultado. No han podido, y ahora una oposición disminuida por sus propios errores recurrió a organismos colaterales del sabotaje contra Venezuela como la Unión Europea, quienes pretenden verificar si las elecciones en Venezuela son confiables. No hay manera de mostrar el peor descaro y cinismo de un extremo colonialista sórdido.

Cuando todo eso ocurre, en Venezuela se han regado miles de puntos de información electoral en un ensayo democrático como las llamadas Ferias Electorales que ningún país de América, Europa o Asia ha practicado, para mantener informados de las opciones de voto que todos los venezolanos y venezolanas en edad de votar, tienen para elegir libre y democráticamente los candidatos de su preferencia.

Mientras ocurre el proceso electoral venezolano avanza en fase de campaña, 70.244 candidatas y candidatos de derecha y de izquierda se han desplegado por el país, al tiempo que Joseph Borrell, Jefe de Relaciones Exteriores y de Seguridad de la Unión Europea, no se ha disculpado públicamente ante Venezuela por la insolencia de señalar que solo el informe de la comisión enviada por la UE validará las elecciones del próximo 21 de noviembre de 2021 y para exculpar su grave error ha enredado su alta investidura en dimes y diretes vergonzantes contra dos malhechores de la oposición venezolana: Juan Guaidó y Leopoldo López.

La epilepsia política con que actúan grupos terroristas financiados por agencias del gobierno de EEUU a través de ONGs, muchas de ellas funcionando desde Colombia, comienzan a convulsionar cuando se acercan unas elecciones con uno de los patrones de terror más comunes, el sabotaje eléctrico a semanas del advenimiento de un proceso electoral en Venezuela.

Ya se conocen esos procedimientos violentos, que superan cualquier expectativa de terror usado por los realistas durante la Guerra a Muerte durante las luchas de independencia, Boves se quedaría pálido ante esas tácticas arteras de guerra. Con propósito de generar pánico general implantaron ataques contra el corazón de un sistema eléctrico vulnerable, en la agresión cibernética que se centró en el Sistema de Control Automatizado (SCA). Recordemos 2019 cuando usaron una intervención viral para desestabilizar el Sistema Eléctrico Nacional y apagaron el país totalmente.

En vista de que se ha blindado el Sistema de Control Automatizado de energía eléctrica, ahora vuelven a provocar apagones como el de los días recientes con métodos de violencia “artesanal” lanzando cabillas de acero para provocar cortes de energía en las líneas estratégicas del sistema eléctrico de Caracas. Por ello la inteligencia social se ha activado y reporta cualquier anormalidad en las adyacencias de esas líneas para que las autoridades de seguridad se movilicen, igual que ocurre con todos los sistemas estratégicos de servicios públicos.

Otros disparos a la Revolución Bolivariana

Desde Colombia y en concordancia con EEUU, Iván Duque acusa a Venezuela de narcotraficante, la mascarada más insólita que mandatario alguno haya teatralizado: que Duque, el presidente del primer país productor y distribuidor de cocaína en el mundo, todavía tenga la desfachatez de montar una payasada demasiado descocada.

Algunos laboratorios de guerra mediática no cesan de cargar los “fusiles noticiosos” de francotiradores colocados en los principales medios y agencias internacionales, que no dudan en disparar al proceso electoral venezolano y a la Revolución Bolivariana para contaminar a la opinión pública mundial con detonaciones falaces que ya llevan más de 20 años tratando de engañar al mundo con mentiras y atajos amarillistas sin fundamento ni razón.

A todas estas trazas de descargas contra el sistema electoral no faltan las “tradicionales” y retóricos fuegos sobre “fraudes” propios del discurso político de las oposiciones a veces no muy coincidentes en su divergencia fragmentaria, un archipiélago político que el mismo Consejo Nacional Electoral venezolano ha llamado para que participen ofreciéndoles garantías serias de observación internacional, auditorías múltiples; toda clase de garantías, hasta el colmo de soportar insolencias como las emitidas por altos representantes de la Unión Europea.

Si hace 200 años la Colombia continental, integrada por pueblos ansiosos de independencia, libertad y dignidad humana dio muestras de entereza democrática al consultar a sus votantes disponibles para elegir sus mandatarios, en medio de una de las guerras más crueles y prolongadas de la historia de América, hoy Venezuela bajo los fuegos de una guerra múltiple compleja y aguda y de una peste como la pandemia, ha resuelto entrar por la puerta grande en unas elecciones para seleccionar libre y democráticamente a sus autoridades regionales y municipales, no podemos menos que exigir respeto a la dignidad de este pueblo que demostrará nuevamente la fibra independiente con que está tejida su alma bolivariana y que Hugo Chávez reivindicó abriendo las compuertas para la participación general efectiva desde 1999.

En medio de esta guerra hay que ser optimista ante el desafío de las próximas elecciones como la mejor arma para seguir construyendo patria, en los días que corren hay que blindar nuestro Sistema Electoral, puesto que ya conocemos la selectividad con que actúan los enemigos internos y externos, la patria toda debe cuidar el derecho a participar el 21 de noviembre de 2021.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelared@gmail.com