AHORA LOS PUEBLOS | Reencontrarnos con Piar

Anabel Díaz Aché

0

“Guayaneses: La naturaleza, que dotó vuestros suelos con los más preciosos frutos,
os armó también con robustos brazos y grabó profundamente en vuestros corazones el amor a la patria
para que defendáis aquellos y sostengáis esta contra la rapaz codicia y opresión extranjera”.
Manuel Piar (1)

Se cumplieron 204 años de que el General Manuel Carlos Piar fue sometido a juicio militar por un Consejo de Guerra y condenado a pena capital, como consta en las actas del “Proceso de Piar”, cuya sentencia señala que: “Visto el oficio del Excmo. Señor Jefe Supremo de 3 del corriente, inserto por cabeza de este proceso que ha sido formado por el señor General de Brigada Carlos Soublette, a consecuencia de dicha orden, contra el General en Jefe Manuel Piar indiciado de los crímenes de insubordinado, conspirador, sedicioso y desertor y héchose por dicho señor relación de todo lo actuado al Consejo de Guerra de Oficiales Generales celebrado el día 15 de octubre de 1817 en la casa del Excmo. Señor Almirante Luis Brión, que lo presidió… y oída la defensa de su procurador, y todo bien examinado le ha condenado y condena el Consejo á ser pasado por las armas…” (2).

La heroicidad de las acciones emprendidas por Piar a favor de la liberación de las provincias orientales y de Guayana, son indiscutibles, y le proporcionan un peso histórico propio en el concierto de héroes de la Patria. Su participación en la gesta de independencia se inicia a los 23 años edad, de la mano de su madre, la mulata Isabel Gómez, quien, junto a Josefa Joaquina Sánchez, formó parte del movimiento revolucionario develado en La Guaira en julio de 1797. Isabel Gómez salvó la vida de Manuel Gual y José María España, prestándoles refugio en su casa de Curazao, lo que le causó prisión y deportación.

Manuel Piar, combatió en 1804, contra los ingleses en Curazao y para 1807 comandaba un buque en favor de la revolución haitiana. Regresa a Venezuela, luego de los sucesos de 1810. Participó en acciones bélicas en Cumaná, en la Batalla de Sorondo en el Orinoco en 1812. Con la pérdida de la Primera República se refugia en Trinidad. En 1813 desembarca en Güiria y bajo las órdenes de Mariño, realiza la Campaña de Cumaná. Alcanza la victoria el 20 de marzo de 1813, en la Batalla de Maturín, donde juega un papel fundamental la Batería de Mujeres, comandadas por Juana Ramírez, «La Avanzadora».

Piar combate en las provincias de Cumaná, Barcelona y Caracas, alcanzando el grado de General de Brigada. Luego de la pérdida de la Segunda República, participa en la Expedición de los Cayos, con el grado de General de División. El 27 de septiembre de 1816, alcanza la victoria en la Batalla de El Juncal, derrotando a Francisco Tomás Morales. Bajo las órdenes de Bolívar, mantuvo a la ciudad de Angostura en estado de sitio, privando a las fuerzas realistas de las provisiones necesarias y de los ingentes recursos procedentes de las minas explotadas por los misioneros, esclavizando a los pueblos originarios. El 11 de abril de 1817, vence a Miguel de la Torre en la Batalla de San Félix, donde tienen una participación definitoria los batallones indígenas, haciéndole merecedor del grado de General en Jefe.

Su desempeño y méritos como líder militar a favor de la causa independentista, hacen del General Manuel Carlos Piar, merecedor de los honores propios a los héroes de la Patria, así como de un cenotafio con su nombre en el Panteón Nacional. Sin embargo, persiste entre algunos círculos académicos, el falso dilema que afirma que enaltecer a Piar, sería propiciar el antibolivarianismo, nada más alejado de la identidad bolivariana del pueblo venezolano y por ende del pueblo guayanés.

Estos grandes héroes se han convertido en mitos para el imaginario popular, donde tienen cabida en sus cultos propios, todos aquellos antepasados que velaron por el bienestar de sus pueblos; incluso aquellos que tuvieron discrepancias entre ellos, tal es el caso de José Antonio Páez quien, por diferencias de intereses y visiones políticas, expulsa al Libertador del país, disolviendo a la República de Colombia. Sin embargo, el imaginario popular reconoce el peso histórico de Páez, en la conformación de la identidad del pueblo apureño y de su impronta en la región de los Llanos.

Desde el 16 de octubre de 1817, Manuel Piar ha sido sometido por el discurso historiográfico de la élite, a la peor condena que puede cumplir un héroe, el olvido. Sin embargo, en el imaginario popular del pueblo guayanés, es reconocido como el “Libertador de Guayana”. La figura histórica de Piar, atravesada por múltiples discriminaciones, constituye el centro de un cúmulo de contradicciones raciales, de castas, de clase y las tensiones entre Caracas como centro político y las provincias, que persisten en la sociedad venezolana.

Reencontrarnos con Piar supone la dura tarea de resolver cada una de estas tensiones, para reconciliar la identidad regional del pueblo guayanés con la identidad de la nación venezolana, en su diversidad. Nos advierte el Maestro Luis Britto García que: “…el sujeto colectivo debe reconstruir su identidad incesantemente, en la proporción, la oportunidad y la medida de los desafíos que se le plantean” (3). En un momento, donde la república necesita fortalecer la unidad nacional, por ser blanco de múltiples y simultáneas agresiones internos y externas, siendo la batalla simbólica, unos de los campos privilegiados en la guerra híbrida.

Anabel Díaz Aché

Fuentes consultadas:
(1) Piar, Manuel, “A los habitantes de la Provincia de Guayana”, Cuartel General en el Paso de Maripa, diciembre 31 de 1816. Memorias de Daniel Florencio O’Leary, Tomo XV, Documento n°. 55, p. 100. Disponible en: file:///C:/Users/Windows%2010/Desktop/MemoriasDeO’leary_TomoXV.pdf
(2) Proceso de Piar. Sentencia. Memorias de Daniel Florencio O’Leary, Tomo XV, Documento n°233, p.351. Disponible en:
file:///C:/Users/Windows%2010/Desktop/MemoriasDeO’leary_TomoXV.pdf
(3) Britto, Luis (2017), El Verdadero Venezolano. Mapa de la Identidad Nacional, Fondo Editorial Fundarte y Monte Ávila Editores, Caracas.