Candilejas y aplausos | Tibisay Lucena: del CNE a las riendas de las universidades

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Plantea que se eleve la discusión de la despenalización del aborto. foto Jacobo Méndez

Antes de estar al frente de grandes cargos públicos, Tibisay Lucena se había paseado tranquila y apasionadamente por la música y la sociología.

Es una guara bien plantada que desde pequeña se ha considerado muy inquieta, curiosa y responsable porque para ella lo más importante es siempre aprender.

Estuvo dos décadas en el Poder Electoral, lleva las riendas de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) desde el 5 de septiembre de 2020 y ahora, desde el pasado 19 de octubre, también es ministra de Educación Universitaria.

Pero antes de esto, fue violonchelista en el Sistema de Orquestas, donde aprendió la disciplina y le dejó experiencias inolvidables al representar al país fuera de nuestras fronteras a través de la música.

Además, ha mostrado gran arraigo por las tradiciones criollas, inculcadas por su familia, principalmente por su abuela.

Sin embargo, tuvo que dejar esa primera pasión por la música para estudiar sociología en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde obtuvo una buena formación teórica y metodológica.

Después de allí, estuvo ocho años en Nueva York, Estados Unidos, para hacer un máster y phd en investigaciones sociales, democracia, estudios de feminismo y temas electorales.

Al regresar, metió currículum en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y el entonces asambleísta Willian Lara le dio la oportunidad de ser asesora en la Comisión de Régimen Político, que él presidía.

Constancia y responsabilidad

En los 20 años dentro del Consejo Nacional Electoral (CNE) fue directora de implementación del pueblo electoral y fue suplente incorporada a la Junta Electoral. En ese paso hizo un estudio que determinó que 20% de la población de 18 años estaba excluida del registro electoral y, además, que había desigualdad en la distribución geográfica de los centros de votación. Allí también trabajó el tema de la soberanía.

Fue en 2006 cuando fue elegida presidenta del Poder Electoral. Como rectora principal del CNE estuvo 14 años, un mes y 13 días, hasta el 12 de junio de 2020.

En 2011 y durante casi nueve años estuvo batallando contra el cáncer. Entre quimioterapias y una cirugía no tiró la toalla porque para ella se trataba de una “responsabilidad extremadamente grande”. Allí prevaleció también la constancia pese a tan dura lucha. Ya se encuentra muy bien de salud.

Aunque Lucena siempre estuvo en el ojo público, con presiones e incluso agresiones constantes por una parte de la población que no le importaba su condición de mujer y mucho menos de ser paciente oncológica, su paso por el sistema electoral le dejó satisfacción y orgullo porque para ella se trata de “la fiel expresión del pueblo”.

Su expresión de “resultados irreversibles” quedaron en el consciente colectivo hasta ahora, pues era su frase tajante y oficial cada vez que ofrecía resultados electorales.

Aún muchos la recuerdan en las redes sociales cuando caminaba la rampa del CNE para dar sus declaraciones a altas horas de la noche de esos domingos de algunos de los comicios en los que estuvo al frente del poder electoral.

De una a todas las universidades

Poco más de un año lleva Lucena al frente de la Unearte y lo importante para ella es formar a una generación llena de humanismo y compromiso.

Actualmente, con profesores y estudiantes, revisan la malla curricular para actualizar y cumplir con los objetivos de esa universidad.

Y es que Lucena parte del principio de que cada cierto tiempo hay que evaluar lo que se está haciendo para ver qué es lo que está funcionando y lo que no está funcionando.

Allí también ha estado trabajando en el diseño de diplomados, encuentros y, aunque no ha pensado en la creación de nuevas carreras, ha seguido actualizando las ofertas tanto en el pregrado como en el programa de estudios avanzados.

Pero como su compromiso es más amplio, ahora no sólo tendrá las riendas de la Unearte sino también la de todas las universidades del país al aceptar ser la titular del Ministerio de Educación Universitaria un nuevo reto importante no sólo porque le toca enfrentarse a los rectores de las casas de estudio superior sino porque también está en sus manos resolver los problemas universitarios del país.

La militante feminista

Y más allá de ser una mujer responsable y con grandes retos, Lucena es una real militante feminista.

Para ella son importante las luchas por los derechos de las mujeres y una de sus banderas es que está a favor de la despenalización del aborto, no porque vaya a ser una práctica constante y todas van a ir en masas a abortar, no.

Para ella el hecho de legalizarlo le da valor a la decisión de nosotras sobre nuestro cuerpo y, sobre todo, porque se salvarán sus vidas al no acudir a prácticas clandestinas, ilegales e inseguras.

No es un tema de promocionar el aborto sino que, como buena socióloga, sabe que las más afectadas son las de escasos recursos porque el aborto seguirá existiendo y los riesgos están latentes si no se despenaliza.

Pero, como es un tema álgido, para ella también es importante que se eleve el nivel de discusión. Y como feminista seguro estará con la bandera alzada para que esa discusión se dé.

Rocío Cazal
rociocazal@gmail.com