HablemosdeCine | El club de la pelea

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Abre con audio a todo volumen: “Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero nunca lo seremos, poco a poco lo entendemos, y eso nos hace sufrir”. Corte a médico que recomienda a nuestro protagonista asistir a un grupo de apoyo de víctimas de cáncer testicular para que vea lo que es sufrir de verdad. Después conoce a alguien muy distinto a él, que fabrica jabón con la grasa de las liposucciones de la alta sociedad, orina en la sopa de un elegante restaurante, y le enseña la primera regla de honor en la vida: nadie habla sobre el Club de la pelea. (Hablan los espectadores que la eligen y definen ideológicamente como Película de Culto). Dijo la crítica: “Te empuja, lucha contra tus prejuicios, sacude tu mundo y te deja riéndote en la cara del abismo… es una de las adaptaciones literarias más discutidas e inteligentes que el cine haya ofrecido de una novela”… Dijo la película: “Si no sabes lo que quieres, terminarás con mucho de eso que no quieres”, “rechaza los supuestos más básicos de la civilización, especialmente la importancia de las posesiones materiales”, “lo que posees acabará poseyéndote” …

La segunda regla del Club de la pelea es: nadie habla sobre el Club de la pelea. Y vemos que la realidad supera la ficción. Con una pelea diplomática entre dos países de clubes muy distintos. Entra en escena la importancia de cumplir con las reglas del juego. Pero vemos cómo las rompe ilegalmente el contrincante extranjero. Corte a noticia de un secuestro: con golpe bajo contra los acuerdos y contra todos nosotros. A favor del golpe económico de ellos y de sus empresas. Vemos contragolpe de película al capitalismo, con la destrucción de todos los edificios que tienen registros de las deudas de las tarjetas de crédito como un plan genial para liberar al pueblo. Audio:

“Compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a la gente que no nos cae bien”, y aunque usted no lo crea, si mezclas gasolina con concentrado de naranja congelado fabricas napalm. Cierra con Edward Brad, tomado de la mano con su novia, viendo cómo explotan los edificios del club financiero. Se escucha la canción ¿Dónde está mi mente? Loc.: “Si estás leyendo esta columna, la advertencia es para ti.

Cada palabra que leas en esta letra pequeña e inútil, es un segundo menos de tu vida. ¿Y no tienes otra cosa que hacer? ¿Tu vida está tan vacía que no se te ocurre otra forma de pasar el tiempo? ¿Lees todo lo que te dicen que leas? ¿Piensas todo lo que te dicen que pienses? ¿Compras todo lo que te dicen que necesitas? Sal de tu casa, busca a alguien. Basta ya de tantas compras y masturbaciones. Deja tu trabajo. Empieza a luchar. Demuestra que estás vivo. Si no reivindicas tu humanidad te convertirás en una estadística. Estás avisado…”

CIUDAD CCS / DIEGO FRESÁN